La abanderada española perdió la medalla de bronce
Tuvo en la cubana Lupetey a una incómoda rival

Seguro que saben ustedes el chiste del golfista que tras una serie de negras experiencias decide escribir el libro de su vida: El golf y la madre que lo parió. La representación del judo español podría pergeñar ya las primeras notas de su homenaje a la madre oriental que inventó su deporte. Porque esto es el colmo: la campeonísima Isabel Fernández perdió ayer el combate por el bronce repitiendo calcada la historia de Kenji Uematsu y Oscar Peñas, que le precedieron en este vía crucis. Derrota de entrada, gran remontada en la repesca y ¡zás!, derrota en la pelea por el tercer metal del ranking, en esta ocasión ante la Reina doña Sofía, las Infantas e Iñaki Urdangarín. Otro quinto puesto, otro diploma.
Judo es judo.
¿Maldición? ¿Mala suerte? ¿Que nuestro judo está un punto más bajo de lo esperado? Isabel despeja las dudas, se siente Boskov y dice: Judo es judo. Vamos, que el judo es así. En la jornada de ayer también actuó Kiyoshi Uematsu y fue peor: perdió en su primer combate ante el brasileño Guilheiro y no tuvo opción de repesca al no entrar su verdugo en semifinales, hay que jorobarse.
¿Que hay días en que sería mejor no levantarse? Isabel, seguro. Tanto que, al final, tras verse superada por la alemana Ivonne Boenisch, subcampeona del mundo, que caminó de ippon en ippon hasta el oro y por la cubana Yurisleydy Lupetey, no descartó su retirada. Al final de la pelea, un compañero le preguntó si para tener un hijo e Isabel encontró su única sonrisa del día: ¡Precisamente ahora lo que menos pienso es en niños!
Fue sorprendente verla perder. Ni ella misma recordaba un torneo importante en el que cayera dos veces. La primera fue ante el ciclón Boenisch, que tuvo el día de su vida. Un wasa hari a 44 segundos del final fue decisivo. Agraciada con la repesca, Isabel ganó a la portorriqueña García, a la peligrosísima japonesa Kie Kusasabe (que en Sydney 2000 casi aparta a Fernández de la pelea por el oro) y a la italiana Cavazuttti. Esos triunfos la llevaron hasta la pelea por el bronce, que salió cruz. Si en Australia el oro le llegó a Isabel ante Driulyus Fernández, aquí, otra cubana, Lupetey, le cerró el paso al podio en lo que es la gran sorpresa del torneo olímpico de judo.
Noticias relacionadas
Boenisch es su sucesora
La judoka alemana Yvonne Boenisch, que sucede en el palmarés a Isabel Fernández, se proclamó campeona olímpica en la categoría de -57 kg, tras vencer en la final a la surcoreana Kye Sun-hui. La germana venció en la primera jornada a la alicantina, mientras que los bronces fueron para la holandesa Deborah Gravenstijn, que se impuso a la francesa Barbara Harel y para la cubana Yurisleidy Lupetey, que ganó a la alicantina Isabel Fernández.