Caso Kenteris: Grecia vende una moto pero Rogge no la compra
Un inverosímil accidente de moto lleva al hospital a Kenteris y Thanou. Así eludieron ayer el control. El COI no se fía e investiga. El médico descarta que puedan correr sus pruebas


Oficialmente, Konstantinos Kenteris, campeón europeo, mundial y olímpico de 200 metros, permanecía ayer bajo observación en la sexta planta del KAT (Centro de Traumatología y Rehabilitación) del barrio ateniense de Maroussi, cerca del Estadio Olímpico. Los partes del hospital cuentan que Kenteris y su compañera de entrenamiento, Ekatherini Thanou, convalecen de un accidente de moto sufrido hacia la medianoche del jueves. No participarán en los Juegos. Pero la opinión pública griega y el deporte mundial ligan la situación de Kenteris al expediente que le ha abierto el Comité Olímpico Internacional (COI) tras su no presentación a un control por sorpresa, en la tarde del jueves.
Ese control no realizado en la Villa Olímpica y una presunta mancha de aceite en la calle Gounaris, en las alturas de Glyfada, han provocado que la última carrera de Kenteris quede marcada con un título definitivo: Retirada rutinaria de un replicante. A los 31 años, el campeón de las desapariciones siderales, es poco más que un espectro vigilado militarmente en la sexta planta del KAT, a unos dos kilómetros del Estadio Olímpico. Si Kenteris estaba anoche en esa habitación la sexta planta, se habrá estremecido. Los Juegos de Grecia ya no existen para él.
Mucho más no puede garantizarse, entre motos fantasmales que van y vienen a medianoche. Hacia las 23:30 horas del jueves, Kenteris abandonó la casa de Glyfada de su entrenador, Christos Tzekos, en una motocicleta de alta cilindrada. La moto, hoy confiscada por la policía, era de Tzekos, ex vendedor nutricionista en Chicago. La Thanou, colega de éxitos y sospechas, acompañaba a Kenteris. La idea oficial era volver a la Villa Olímpica para marchar desde allí a la comparecencia matinal ante el Comité Olímpico Internacional (COI). Los dos tenían que explicar por qué no habían pasado el control por sorpresa de la tarde del jueves.
Parece que había una mancha de aceite en la curva de Gounaris: justo a 200 metros de la casa de Tzekos. Y la máquina derrapó. El chico iba en mal estado psicológico, dijo Tzekos. El resto lo cuenta un doctor del KAT bajo condición de anonimato. Kenteris apareció en estado de shock, con fuerte trauma craneal. El dice que llevaba el casco, pero es para dudarlo. A la altura de la rodilla, tenía un golpetazo fuerte y heridas sangrantes. Thanou estaba mejor, pero se quejaba de dolores abdominales, otro golpe en la cadera derecha y una contusión muscular en el muslo derecho. Kenteris estaba mareado y se le practicó una tomografía axial computerizada (TAC), para ahorrar dudas.
Como medida precautoria, quedarán ingresados en observación durante el fin de semana. Entretanto, Grecia se puso en pie de guerra. Decidnos la verdad, decidnos si estáis limpios, no queremos avergonzarnos de vosotros, clamaba el diario Ethnos. Por la puerta del KAT desfiló Patrick Schamasch, el jefe de los inspectores médicos del COI, que se refugió en el No Comment.
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Aunque no lo suspendan, que parece difícil, es el fin de Kenteris, sostenían los locutores que cercaban el KAT. ¿Qué opina usted? Pues, que si yo me dopara y estuviera al final de un ciclo, jamás hubiera regresado a Grecia desde Chicago para la ceremonia inaugural. Kenteris no tenía que correr hasta el día 24. Thanou, el 20. Su fama les precedía. Les estaban esperando: por muchos controles no pasados. Regresar antes de tiempo o antes del final del ciclo fue uno de esos errores que dicta la ambición. Fue la última carrera de 200 metros de Kostas Kenteris, la última curva.