Judo | Isabel Fernández

"El mejor sparring es mi marido"

Isabel Fernández es alicantina, tiene 32 años y llevará la bandera española en Atenas. Esto es como haber ganado ya otra medalla, dice. Además del título en Sydney y del bronce en Atlanta, ha sido campeona mundial y cinco veces campeona europea. Es la mejor judoca española de la historia.

Isabel Fernández
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Se ha hecho famosa por haber sido designada como abanderada del equipo. ¿Está cansada de tanto trajín?

Ni mucho menos. Creo que todo esto es bueno para dar a conocer el judo, que es un deporte minoritario.

Lo único malo, quizá, haya sido la reacción de Emilio Sánchez Vicario, que la ha descalificado a usted con respecto a los méritos de su hermana, Arantxa.

Creo que le ha pillado en caliente y por eso ha dicho lo que ha dicho. Por lo que a mí respecta, si Arantxa hubiera sido la elegida, le hubiera dado la enhorabuena.

¿Ya ha ensayado cómo se lleva la bandera?

El otro día me dieron una para hacerme unas fotos. La verdad es que se lleva mal y pesa un poco, pero me dijeron que en los Juegos nos pondrán una especie de cinturón para apoyarla. Me quedé más tranquila, porque tenía miedo. ¡Mira que si se me cae! ¡Vaya numerito!

Su marido, Javier Alonso, es también su entrenador. ¿Eso es bueno?

Yo creo que sí. Sabemos diferenciar los momentos del entrenamiento y los de nuestra vida personal. Tengo la ventaja de que me entiende, porque él también es un deportista. Por ejemplo, yo los fines de semana quiero descansar, porque estoy agotada de tanto entrenamiento, y a él le gusta hacer senderismo. Sin embargo, se queda en casa conmigo. Se lo debo todo.

Javier será también su mejor sparring...

(Risas). Sí. Muchos entrenamientos de técnica y táctica los hago con él. Es un buen sparring, aunque nosotros lo llamamos uke.

Son ustedes dueños de un gimnasio.

Sí. Compramos el solar y edificamos. También ofrecemos otras modalidades de preparación física, pero la sala más grande es la de judo.

Seguimos con la familia. Dicen que su madre se deshace en rezos antes de que usted afronte combates importantes.

Lo hace, sí. Y además de rezar llena la casa de velones, de esos rojos. Le pone por lo menos diez a la Virgen. Yo le digo que un día se le va a quemar la casa.

Y usted, ¿qué hace antes de una competición especial?

Yo vivo en Los Arenales, cerca de Santa Pola, y paso por una ermita dedicada a la Virgen del Rosario. Me paro y le pongo una vela. No le pido que perjudique a nadie, pero sí que me eche a mí una manita, para que las cosas me salgan bien.

¿Se la ha puesto ya con vistas a los Juegos de Atenas?

Todavía no, pero cuando deje la concentración de Madrid y vaya de nuevo a casa, me pasaré por allí corriendo, pararé un ratito y le pondré esa vela, para que me ayude.

¿A ganar el oro?

Yo me conformo con subir otra vez al podio de los Juegos Olímpicos... Bueno, ¡para que le voy a engañar! Lo que busco es el oro, de verdad, porque por eso soy la actual campeona, pero va a ser difícil, incluso con la ayuda de la Virgen. Mis rivales son muy buenas y yo soy un poco la judoca a batir.

"El oro y el bronce me hicieron feliz de Atlanta me encantó"

Ganar la medalla de bronce en Atlanta me encantó, porque simplemente el haber acudido ya me pareció estupendo. En cuanto al oro de los Juegos de Sydney, ni que decir tiene que es lo máximo a que se puede aspirar. Es lo más grande que me ha pasado nunca en el mundo del deporte.

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La descubrió un argentino

Romualdo Couzo era profesor en el colegio de Torrellano, donde estudiaba Isabel Fernández, y fue él quién la encauzó hacia el judo. Hasta entonces practicaba este deporte junto al balonmano. La ahora campeona olímpica tenía sólo siete años. Couzo volvió posteriormente a su país, pero viene de vez en cuando a España y sigue en contacto con Isabel.

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