Ciclismo | Tour 2004

Acabó la 'tourtura'

Hushovd gana y cierra la primera semana. Hoy, descanso

<b>JORNADA INFERNAL. </b>Chechu Rubiera (a la derecha) comanda el grupo durante la etapa de ayer, marcada por la intensa lluvia. Tras él, Armstrong e Iban Mayo.
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Lo que para la mayoría de los mortales ha sido una semana pestosa (vocablo del argot ciclista que no necesita traducción), para el noruego Thor Hushovd han sido siete inolvidables días, maillot amarillo y una victoria de etapa que celebró golpeándose el pecho, como un Tarzán vikingo. Tampoco ha sido mala semana para el joven francés Voeckler, Míster Proper del pelotón y líder inesperado. Esto demuestra que en todo naufragio siempre hay alguien que se encuentra una playa paradisiaca con agua potable y ardorosas nativas.

Si hacemos balance es porque ayer concluyó la primera parte del Tour, una tourtura para los ciclistas, tanto, que hubiera sido lo mismo tirarlos a todos por un barranco y darles victorias y maillots a los que consiguieran agarrarse a una rama. Se hubiera ahorrado tiempo y Vicioso se encontraría mucho mejor de lo que se encuentra.

Supongo que para alguien como Hushovd, que se llama Thor y que está acostumbrado a entrenarse en los fiordos con cadenas en los tubulares, la lluvia que azotó ayer el pelotón fue poco menos que rocío que caía de los árboles. Sólo así se explica su poderío en la llegada.

Pero para el resto volvió a ser una etapa infernal porque la lluvia derivó en temporal y lo que empezó en la Bretaña bien pudo acabar, si sopla más el viento, en la Gran Bretaña. Imaginen el desconcierto.

Entre los protagonistas del día hay que volver a destacar al danés Jakob Piil, al que hoy le dedicaremos algo más de espacio. En las grandes carreras siempre surgen tipos como él, inasequibles al desaliento, batalladores incansables, especialistas en fugas sin suerte, un poco como el personaje de Steve McQueen en La gran evasión. Para recompensar a estos héroes sin gol (por eso repiten) se inventó el premio a la combatividad, que se distingue con un dorsal con fondo rojo, una especie de romántica medalla al aviador al que siempre derriban.

Bien, pues Piil volvió a fugarse, esta vez junto a Tosato y Scholz. Se marcharon en el kilómetro cinco y fueron capturados en el 160, después de chuparse enterita la galerna. Piil, que en 2003 ganó tras una fuga la etapa que finalizaba en Marsella, tiene bastantes posibilidades de repetir porque llegará el momento en el que nadie se querrá escapar con él.

Otro luchador infatigable, el grillo Bettini, fue el que desencadenó la batalla final, al atacar en los últimos kilómetros. Tiene un mérito inmenso que un ciclista de tanta categoría (ganador de la Copa del Mundo en 2003) se parta la cara en el Tour, sin pudor alguno, sin reservas, podrían aprender otros.

En el resto del pelotón no hubo excesivos sustos más allá de las caídas habituales. Entre los infortunados, Serrano, Pradera y Vicioso, que no fueron víctimas ni del temporal ni de la caída de un compañero ni siquiera de los errores propios. Fueron víctimas de un perro que no tuvo otro momento de cruzar. No es un accidente extraño: el gran Agostinho murió en 1984 por esa misma causa.

El resto de favoritos superaron la jornada sin sobresaltos, pero con un palizón en el cuerpo que costará recuperar hoy. Y no sólo en el cuerpo. Tan malo como el cansancio es el stress, siete días temiendo caerse, temiendo romperse, el pavés, la lluvia, las rotondas.

Indurain se dejó el sexto tras una semana parecida. Al menos esa fue la única explicación que encontramos para justificar su debacle. No diré que el Tour empieza mañana porque el Tour dura un año aunque se corre en un mes. Sólo digo que los grandes ya no temerán a los elementos porque ahora los elementos serán ellos.

La película

Km 0: Parten 176 ciclistas. No hay abandonos.

Km 20: Saltan del pelotón el danés Jacop Piil (CSC), el italiano Matteo Tosatto (Fassa Bortolo) y el alemán Roony Scholtz (Gerolsteiner).

Km 77: Máxima ventaja para el trío de escapados: 5 minutos y 49 segundos.

Km 159: El pelotón neutraliza a los tres fugados. Piil completa ya 551 kilómetros de escapadas en lo que llevamos de Tour.

Km 166: El cántabro Iván Gutiérrez (I. Balears) trata de sorprender en un repecho.

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Km 167. Lo intentan el italiano Bettini y el australiano McEwen. Y después el luxemburgués Kirchem.

Km 168 (meta): El noruego Thor Hushovd supera a Kirchem en los últimos metros. El francés Voeckler mantiene el liderato.

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