Phelps bate su récord mundial de 400 estilos
Inició de manera espectacular su participación en los trials


A los hijos de Mark Spitz, que son unos superdotados para el deporte, no les interesa la natación: para nada. Michael Phelps sabe bien por qué: Imaginemos al equipo olímpico de natación de Estados Unidos paseando por las calles de Long Beach, Los Angeles o Nueva York. Nadie va a reconocernos. ¿Será preciso que el mismo Phelps haga estallar esta situación al dinamitar el pedestal de Spitz...? ¿Es posible que Phelps reescriba en Atenas el Código da Vinci, al mismo tiempo que destruye ese mito de Spitz?
De momento, ya ha dado el primer paso. He aquí un pez volador mutante, de una especie inédita para los naturalistas, Leonardo da Vinci incluido. En su primera pasada por el estanque de Long Beach, en las pruebas de selección olímpica o trials estadounidenses, Mike Phelps mejoró en 68 centésimas el récord mundial de 400 estilos.
Parciales: 55.66 en mariposa, 1:02.19 en espalda, 1:12.90 en braza, y 57.66 en libre. Al fin, 4:08.41, contra los 4:09.09 del Mundial de Barcelona 2003. Cerca de seis segundos de ventaja sobre el californiano Erik Vendt, el segundo estadounidense con pasaporte olímpico en la distancia. Vendt tocó la plancha electrónica en 4:14.09. Too much, diría Antonio Banderas por no decir demasiao.
No hay ningún problema en intentar ganar todo lo que pueda y batir todas las marcas que pueda. Tiene su intriga, dijo el escualo del North Baltimore Aquatics Club. Evan Bartlestein, agente de Mark Spitz. se frotaba las manos: Cada vez que hay unos Juegos Olímpicos, se trata de un renacimiento para Mark. Si nadie bate esa plusmarca de siete medallas, la leyenda de Spitz se hace más y más grande. Pero esta vez, la gran plusmarca de Múnich está bajo fuego real. Hasta Spitz lo admite.
Medidas.
Los siguientes retos para Phelps llegan en 200 libre y 200 mariposa. Está fresco. Ahí no van a nadar sus peores enemigos: Ian Crocker (100 mariposa) y el espaldista Peirsol.
Mientras, la imagen de Phelps va perfilándose como la de un Hombre de Vitrubio del Siglo XXI. Hoy, un tiburón de Maryland, con un 49 de pie, pies como aletas, es capaz de desplazar el canon de Leonardo da Vinci, que encerró a su hombre en la Divina Proporción de 1.618: el cociente divino o perfecto de dividir la altura de cada uno por la distancia desde el borde superior del ombligo hasta la planta del pie.
Estudios fotográficos muestran que el cociente de Phelps, con su bajo centro de gravedad, rebasa los 1.7. El Centro del Universo que imaginó Leonardo se ha movido. Dime si has hecho algo, se preguntaba Da Vinci a sí mismo. Acabar con Spitz, sería la respuesta ideal de Mike Phelps. Ahí está la clave.
Noticias relacionadas
Spitz: Es mi rival, pero lo suyo es una locura
Mark Spitz, que hizo historia en los Juegos de Múnich con sus siete medallas de oro, apareció en Long Beach para enjuiciar a Michael Phelps y su intentona en Atenas. Junto a la lámina de agua donde Phelps batió su primer récord mundial de estas pruebas de selección, Spitz, un agente inmobiliario en Beverly Hills, que se dedica a navegar y a hacer anuncios en Los Angeles, dijo esto: El intento de Phelps está lleno de coraje. Éste sí es un rival de verdad. Michael se parece a mí en que jamás se rinde, pero en Atenas tendría que nadar 10 pruebas en una semana y eso es de locos. En Múnich no teníamos semifinales. En total, yo me tiré 13 veces a la piscina. Siento curiosidad por ver cómo podrá recuperarse Michael. La firma Speedo ha ofrecido a Phelps un millón de dólares por batir el récord de medallas de Spitz, sea en 2004 o 2008.