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Maria I Sharapova ya es la nueva zarina de Wimbledon

Serena Williams, humillada por la siberiana

<b>GRACIAS A DIOS</b>. Gracias a Dios. Spasivo, Bodi: Sharapova, icono pagano-cristiano, reina en Wimbledon.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Los rusos que enseñaron a Marlon Brando en el Actor´s Studio de Nueva York, con Stanislavski al frente, exigían la desaparición de la individualidad del actor dentro de su personaje. Rusos, claro. Ellos tienen talento para el drama: Eisenstein, Nureyev, Nijinski... y ahora, Maria Sharapova, ya la zarina Maria I de Wimbledon, que acaba de desaparecer dentro del icono pagano y cristiano que acaba de crear.

La lava o el magma que suelta el Volcán Sharapova no es exactamente rojo, sino rubio. Una descarada candela rubia que ayer derritió el chocolate nada sereno de Serena Williams, pasada de tonelaje. Y que, tras la exhibición de descaro deportivo, actuó con la ingenuidad nada ingenua de las Lolitas cuando quiso enviar un mensaje SMS desde la sacrosanta Pista Central del All England.

Producto Bollettieri.Sharapova (1.83, 17 años) mezcla un revés devastador con la sensualidad de una proporciones demasiado reales para ser ciertas. En esa doblez reside el secreto cuyas claves son la crucecita ortodoxa alojada entre sus pechos... y el revés de fuego con que rompió el saque de Serena e impuso el 5-1 en el primer set. Un golpe bisexual.

En la vuelta de rosca que la mano derecha de Maria da a la empuñadura del revés viaja la sequedad explosiva del golpe. Tras la crucecita, poder hormonal químicamente puro. Feromonas, endorfinas. Sensualidad racionada con mano de seda.

Todo junto conforma un producto tan típico de Nick Bollettieri y su Academia como lo fuera Andre Agassi. De ahí, al escenario y a las luces de neón. Silencio, se rueda, dirían en el Actor´s Studio. Nick Bollettieri es más reflexivo: En la pista y en cada gesto, Maria tiene siempre un plan. Le dijo: Hit as loud as you can, golpea todo lo pesado que puedas. Y cada golpe de Maria suena a gemido y a estallido.Y a sentencia. La derecha, rarita, puede mejorarse.

En las últimas cinco finales de Wimbledon siempre hubo una Williams. Ayer, un viento rubio de Siberia devolvió al pasado a Serena, la hija del gueto. El futuro había llegado y tecleaba un SMS entre risitas y ante el Palco Real. No sé si Maria I lo escribió, pero éste es el mensaje que queda: Adiós, Kournikova, adiós.

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El SMS que no pudo enviarse

Lo primero que hizo Maria Sharapova como campeona de Wimbledon fue subir al palco donde estaban su padre, Yuri, y los técnicos de la Bollettieri Academy. Tras los abrazos, Yuri le dio a Maria un teléfono móvil, desde el que Sharapova intentó mandar un mensaje SMS a su madre, Yelena, que estaba en Florida. Vamos, tecnología, decía Maria, entre risas. Pero el SMS no salió.

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