Maria Sharapova, sensación sobre la hierba de Wimbledon
Serena Williams, récord mundial de saque


No, no es que Kournikova tenga ya heredera. De teñida y lustrosa princesa de oropel, Annita Kournikova ha pasado a simple aspirante a nuera del doctor Iglesias. Pero la siberiana Maria Sharapova (17 años, hija de Yuri, un ex empleado de Roman Abramovich) va para zarina. Los harapos o tiras con que apenas se viste Sharapova no tapan, sino que dejan relucir la intensidad de la piel de la tigresa de Siberia.
Y cuando Maria se destapa, resulta que tiene un cañón o una zarpa en la raqueta: ayer, la tigresa de Nyagan, la hija de Yuri, el empleado de la petrolera TNK, que emigró a Florida tras la niña, destruyó a la japonesa Ai Sugiyama. Y jugará semifinales con el carretón californiano llamado Lindsay Davenport (1,91 metros). Si fuera por glamour, este partido no se jugaba. Pero resulta que el tremendo resto de Davenport y la contundencia que lleva su bola son trampas de púas contra la bella piel felina de Maria, la siberiana. Será la lucha de la bella contra la bestia, pura asimetría de papeles. Y no a orillas del río Amur, sino en la central de Wimbledon.
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En esa misma central, pero en partido de octavos, el clasista marcador Rolex señaló ayer récord mundial en saque femenino: Serena Williams hizo volar la bola a 202 km/h., un punto más de lo que registrara su hermana Venus en 2001. Tatiana Golovin, rusa con pasaporte francés, acabó hecha trizas por los papirotazos de la descomunal atleta de Compton: 6-2, 6-1.
En dobles femeninos, las números uno, Vivi Ruano y Paola Suárez, sacaron adelante una cita difícil con las argentinas Dulko y Tarabini. Además, Paola se metió en cuartos de final de la prueba individual tras batir a Rita Grande. Todo está muy bien, pero donde se ponga la joven tigresa de Siberia...