Tenis | Wimbledon

Wimbledon tiene que abrir el Día del Señor

Ayer no se jugó y hoy es el tercer domingo útil en la historia del club

<b>BORRASCA EN HENMAN HILL. </b>Así estaba ayer &#39;Henman Hill&#39;, la colina o tendido de los sastres donde se citan los fans de Tim Henman. Mojados.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Alan Mills es el juez árbitro de Wimbledon. Sobrevivió a los bombardeos de la II Guerra Mundial (él cuenta que en el jardín de su casa de Liverpool hallaron una bomba alemana sin explotar, vaya usted a saber). No es fácil imaginar un personaje más británico que este oficial de la RAF.

Con la misma flema con la que controlaba las furias de McEnroe y Connors, Mills anunciaba ayer a las 18:35 horas la anulación definitiva de una jornada que nadie puso salvar de las aguas. "Nuestra previsión meteorológica para el domingo es un poco mejor que la de este sábado, que ha sido horrible. Esperamos que el domingo sea un gran día de tenis, ya que el Servicio Meteorológico Nacional nos dice que podremos jugar el 40% de los partidos". Lean bien entre líneas, se lo suplico.

En esas palabras de Mills están Inglaterra y el All England Club. La misma Inglaterra y el mismo club que en 1981 negaron a McEnroe el título de socio honorífico porque Superbrat, Superdesagradable, se negó a ir a la cena de los campeones. En 1984, McEnroe se tomó una pequeña venganza sobre Mills, que en 1980 arbitró en Wimbledon la mejor final de la historia del tenis: Borg-McEnroe, capítulo I. Mr, Mills repitió en 1984. En 1980, Borg había ganado un duelo memorable. Pero en la final de 1984, McEnroe pulverizó a su archienemigo Connors. Y...

Al final, Mills saludó a Mac: Enhorabuena, Mr. McEnroe, ha cometido usted sólo tres errores no forzados. No recuerdo una cosa semejante. John McEnroe miró torvamente al árbitro. Y rugió: Yo sólo cometí un error. Los otros dos puntos fueron fallos suyos, Mr. Mills.

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Así que, excepto la lluvia, nadie jugó ayer en Wimbledon. Por tercera vez en la historia (las otras, en 1991 y 1997) se juega hoy, domingo, el día que los puritanos ingleses consagran al Señor.

Que el Señor de los Saques proteja a Feliciano ante Karlovic, la torre croata, y que Dios, la lluvia y el señor Mills iluminen a Magüi Serna ante la ardiente oscuridad de Serena Williams. Si no, aviados vamos.

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