Tenis | Wimbledon

Moyá lidia con Hewitt y Ferrero se va a casa

Entre individuales masculinos y femeninos quedan cuatro españoles.

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Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Con todo lo verde y lo inglés que es el All England Club, Wimbledon tiene algo de feria taurina. Se parece en una cosa esencial: han terminado los carteles de preferia o relleno, y ahora tocan lo que en argot se definiría como Victorinos, Miuras o similares.

A esos toros ásperos se les lidia sobre las puntas de las zapatillas, en máxima tensión. Si no, te mandan al hule. Pues sobre las puntas de las zapatillas de taquitos, especiales para hierba, tendrán que jugar también Feliciano y Moyá contra Federer y Hewitt en la hierba del All England. Y sobre las punteras hay que medirse con Robby Ginepri, ese prodigio físico de Georgia que ayer laminó a Mr. Ferrero.

Para hacer el paseillo en la segunda semana de Wimbledon, hay que dar la cara con piernas flexibles y mente blindada: como Moyá con el pobre Tursunov, que venía reventado, tras sobrevivir a un maratón cerrado con 15-13 en el quinto set, el día anterior.

Al triste y cansado Ferrero de ayer le faltaron demasiadas de esas cosas que se piden. Ginepri, un látigo lleno de músculo, que en 2003 enamoró a Minnie Driver, le mandó a casa. Parecerá increíble, pero Ferrero, ausente, no tuvo la menor opción. Bueno: lo mismo le pasó a Coria.

Toreros y toreras de la tierra que pueden hacer el paseo en la segunda semana: Moyá, Feliciano, Vivi Ruano y Magüi Serna. No más. Lo de Serna tendría muchísimo valor: porque hoy juega con una tal Serena Williams.

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Es Wimbledon a tope: Feliciano, su 1.88 y su cohetería zurda, servida a 220 por hora, se baten hoy con Ivo Karlovic, el tallo croata de 2.05 que sube a la red con cada saque. Karlovic también sirve a 220. O más. Y si Feli ganara, llamaría a la puerta de Federer: el campeón de esta cosa. Usted perdone, Monsieur.

Y a Moyá le aguarda Hewitt, que escarba y reta tras cornear y retirar a Ivanisevic. ¿Es un toro o un demonio? Pero, como Rafael El Gallo, Charly sabe que su primera misión es que el toro no le coja. Asunto complicado para los cuernos de Hewitt.

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