La Armada sufre y resiste en la hierba
Moyá y Feliciano López sacaron adelante encuentros complicados y Ferrero levantó dos bolas de partido ante el austriaco S. Koubek.


Koubek, el 88 del mundo, parecía Iván Lendl, en zurdo. Y cuando el austriaco casi albino estaba a punto de eliminar a Ferrero, con saque, 5-4 y 40-15 en el quinto set, se produjo un fenómeno explicable: Juan Carlos Ferrero se agarró a la pista, volvió a la vida e impuso su tenis. Que es bastante superior al de Koubek, por cierto.
Cuando Ferrero rescató las dos bolas de partido y firmó el 5-5, Koubek, desesperado, lanzó la raqueta por encima de la red, ganándose la amonestación de Norm Christy. El caballito lipizzano de Klagenfurt sabía que acababa de perder el partido. Justo ahí, el astro español empezó a arreglar su tenis. Desbocado y angustiado, Koubek dejó de correr tras tres horas y 38 minutos: en todo caso, le había dado un buen aviso a Ferrero.
Los problemas de Ferrero vinieron por su imprecisión con el revés paralelo de fondo ante un jugador zurdo. Cuando el español resistía con el revés cruzado, Koubek entraba a placer, doblando con su drive zurdo.
En hierba, bajo presión y casi en cuclillas, Ferrero tenía que arriesgar: eso le generó una manada de errores no forzados. La única solución era meter el revés paralelo, que permitiera atacar el punto débil de Koubek: su lado derecho. Así, entre penas y fatigas del revés de Ferrero, forzado por el astuto y corretón Koubek, la cosa se puso como se puso. Mérito de Ferrero fue resistir y salir del pantano, hasta que pudo gritar De p... madre, cuando se fue largo el último globo de Koubek. No debió haber sufrido tanto, pero...
Moyá y Feliciano.
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Moyá, más adaptado al pasto que contra Patience, escapó con cierta comodidad de la agresividad de Stepanek: en cuatro sets. Feliciano entregó el cuarto set a Saunier en la muerte súbita y se vio metido en el fregado de la quinta manga. Feli ganó por 8-6, pero se cargó en las venas cristalitos de ácido láctico. Robredo y Ferrer siguen. Costa, no.
Feliciano y Moyá se meten ahora en líos importantes: con una sola victoria más para cada uno de ellos, Feliciano se las verá con Federer, y Moyá con el ganador del Ivanisevic-Hewitt. Por ahí hay que empezar para plantearse ganar Wimbledon.