Roddick y Moyá disparan más rápido
Los dos llegaron a servir por encima de 225 kilómetros por hora, superando a los mejores sacadores, como Mark Philippoussis, Feliciano López o Safin.


Lo había telegrafiado el Daily Telegraph en el pronóstico de la mañana: Los que vayan a ver a Henman, y el propio Henman, mejor que echen paraguas en las bolsas... se previenen fuertes lluvias al suroeste de Londres. Y al final de la segunda jornada de Wimbledon, 14 partidos quedaron suspendidos por la lluvia prometida. Pero no precisamente el de Henman.
Lo ha adelantado Brad Gilbert sin cortarse un pelo: No me sorprenderá el día en que Roddick saque a más de 160 millas por hora. Andy Roddick, el pupilo de Gilbert, anotó ayer un saque a 141 millas por hora. Equivalencia, 227 kilómetros. Cuando Andy o quien sea batee la bola peluda por encima de las 160 millas, habrá superado los 260 kilómetros de saque.
Eso es perfectamente posible para alguien que mida un mínimo de seis pies (1.83) y que tenga un brazo con la sensibilidad de Andy, establece Gilbert. Roddick mide 1.85. Charly Moyá mide 1.90 y ayer sacó a 140 millas, una menos que Roddick: en torno a los 225 kilómetros/hora. En este Wimbledon, Andy y Charly ya han bateado más fuerte que el distinguido cachalote Philippoussis (138 millas). Y más que atletas tan futuristas, tan ágiles como Marat Safin y Feliciano López, que ayer ganaron: y que asesinaban la bola en la zona de las 135 millas, entre 215 y 220 kilómetros por hora.
Todo lo que trabajan los entrenadores actuales está en el terreno de la aceleración y las conexiones neurales a unas raquetas que cada día se parecen más a los fusiles AK-47 o M-16. El movimiento de partida de un tenista profesional en el saque, la moción, se va pareciendo más y más al de los pitchers de béisbol. Pero no siempre gana el que más fuerte saca.
Balance.
Así, con la jornada al borde del caos húmedo desde el mediodía y ante los ojos de Yeltsin, Safin, gigante irascible, se despidió de Wimbledon entre imprecaciones y amonestaciones. La hierba es mi pesadilla, dijo. Su verdugo, en cuatro sets: Dmitry Tursunov, ruso y residente en... California. Roddick suspendió en el primer set (4-2).
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En la marisma tropical de la pista central, Moyá, incómodo sobre la hierba húmeda, estuvo algo patoso en las cercanías de la red. Pero Charly aceleró el saque y apuró el cáliz del quinto set para abatir al semipesado Patience. Paciencia.
Feliciano, a gusto, avasalló a Bloomfield. Y Montañés, a Uhlirach. Cayó Dementieva. Robredo está a punto de ganar. Costa no funciona. Coria peligra. El alicantino Rubén Ramírez ganó el primer set a Henman y tuvo dos sets points en la segunda manga. La perdió y se hundió. El morbo de Inglaterra habita en dos nombres: Navratilova y Rooney.