Verbruggen hace la ley y la trampa
El ciclismo es el único deporte que aún no ha firmado el código de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Si no lo hace, no irá a los Juegos, pues el Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó en su día que quienes no se adhirieran al código quedarían automáticamente excluidos de los Juegos. Hasta aquí todo claro. Ahora viene lo insólito. Verbruggen es vicepresidente del COI, el organismo que auspició el nacimiento de la AMA y principal patrocinador de la misma. Pues Verbruggen, que también es el presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), es el único dirigente de todos los deportes olímpicos que aún no ha firmado el código.
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El código lo que dice es que a "infracciones idénticas, sanciones idénticas", pues considera "injusto que dos deportistas de un mismo país reciban sanciones distintas, solamente porque participen en deportes diferentes". Desde un principio hubo tres deportes, ciclismo, fútbol y tenis, que esto no lo vieron claro. Lo dijeron el primer día y aún hoy el ciclismo se mantiene firme en su postura. El fútbol firmó el código después de que la AMA aceptara que no intervendría hasta que un caso positivo no hubiese sido juzgado por las instancias de la FIFA, lo que deja gran margen de maniobrabilidad al fútbol y elimina toda posibilidad de sanción automática.
El ciclismo anda negociando con la AMA parecidas condiciones. Que sea un vicepresidente del COI quien lo haga resulta una burla. Él ha hecho la ley y ahora quiere hacer la trampa. En un código, además, que tiene como principio "armonizar y unificar las normas". El fútbol ya ha conseguido un trato de favor, algo que tampoco se entiende pues rompe el principio de igualdad que tanto preconizaba la AMA. ¿Por qué un futbolista no puede ser automáticamente sancionado y cualquier otro deportista, sí? Una vez abierto el melón, ¿por qué van a ser menos los ciclistas? Siempre habrá ricos y pobres. El paripé ya está en marcha.
