Tenis | Roland Garros

Moyá se topó con el Mal en la Tierra

Charly no supo rematar los dos primeros sets y Coria no perdonó

<b>NUBARRONES SOBRE EL SERVICIO DE CHARLY</b>. La acción de saque de Moyá se diluye bajo los nubarrones de París. De esas nubes emergió Coria.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Ser una figura de algo, en la España deportiva de estos tiempos, parece ser incompatible con ser una gran fi gura en algo, en el mundo de estos tiempos. Cuando uno no está invitado a un desfile de modas junto a Esther Cañadas, llega el cumpleaños de Ronaldo. Otro día toca anuncios en o de ropa interior. O de relojes. O de zapatos. O hay una pasarela de Armani o Versace. O de Fila. Así no hay quien pueda.

Después, claro, llegan la molestia de competir, la presión extenuante de una ronda definitiva o un partido a cara de perro. Y entonces, un argentino panza arriba, un americano sin pasta o un ruso con ganas de salir de Rusia se convierten en lo que Sinead O´Connor dijo que era el Papa: la encarnación del Mal en la Tierra. Si la rapada cantante irlandesa hubiera visto cómo se las gastan los tenistas argentinos, quizá habría cambiado su idea del Mal en la Tierra.

Sin estar dispuesto a sufrir como un galgo fugado o como un preso de un campo de concentración, de los que hacían canales, no es posible ganar a Guillermo Coria sobre tierra batida. Ni los infi nitos recursos de Federer, ni el saque-cañón de Roddick, ni los golpes de Ferrero bastarían ante un sujeto como éste, ladilla de pesadilla, si no admites que te enfrentas a una pared ambulante: y tu mundo es un argentino de colmillo retorcido, y te tienes que rebozar en tierra roja hasta el último modelito.

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En días como éste, con lluvia, parones y miedo, las neuronas deben ser de acero dulce. En un día así, Charly Moyá, mediterráneo con un punto gentil de James Dean y otro de Café Quijano, titubeó ante Coria: el Mal en la Tierra mojada de París.

Y Moyá, que necesitaba el primer saque tanto como la derecha o una pista más rápida, se quedó en el 47% de primeros servicios. Y Moyá, que debía apalear a la presión, se dejó apalear por la presión. Cometió 56 errores no forzados y dejó escapar los dos primeros sets... cuando en ambos tuvo 5-4 y saque. Esto es lo que hubo. Lo que queda es el Mal en la Tierra. Digamos que se llama Coria.

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