ONeal acaricia su cuarto anillo
Los Lakers se metieron en la final de la NBA tras eliminar a Minnesota

Kareem Rush evitó el domingo por la noche que se produjera un terremoto en Los Angeles. No de esos que convulsionan la ciudad cuando ruge la Falla de San Andrés, sino de indignación de los aficionados de los Lakers con el arbitraje de las tres zebras del partido contra Minnesota. Este escolta de cuerpo alargado y de tiro preciso salvó a los Lakers y con sus 18 puntos, todos ellos triples incluidos tres en el último período, metió a Los Angeles en la Final de la NBA que comienza el domingo contra el ganador de la elimatoria entre Detroit e Indiana.
Los Lakers ganaron a Minnesota por 96-90 a pesar de que Shaquille ONeal y Kobe Bryant, el dúo dinámico, vieron buena parte del partido en el banquillo con personales; a que Derek Fisher, su mejor reserva, no podía moverse con una lesión en la rodilla; y a que a Gary Payton se le notó mucho los años.
Rush, que en los cinco partidos previos de esta Final de la Conferencia del Oeste había encestado 11 puntos, colocó a los Lakers en su quinta Final de la NBA en cuatro años y salvó una temporada llena de divisiones, problemas y distracciones.
Los colegiados decidieron que O Neal no podía imponer la ley del más fuerte. Los Lakers se escapaban en el marcador con 13 puntos de diferencia y con Garnett sentado en el banquillo con dos personales cuando Minnesota decidió atacar la canasta angelina y ONeal sacó las garras en el segundo cuarto. Entonces los colegiados domaron a Shaq con cuatro personales y se produjeron los primeros movimientos telúricos en el Staple Center porque además Bryant también estaba en el banquillo con tres personales. Los Wolves remontaron gracias a que encestaron 21 de los 22 tiros de personal en la primera mitad hasta que a Rush se le calentó la muñeca y decidió. ONeal acaricia su cuarto anillo.
Saunders pidió calma a Nicholson
Jack Nicholson, fanático de los Lakers, enfureció con la actuación de los árbitros en el segundo cuarto del partido y tuvo que ser Flip Saunders, entrenador de Minnesota Timberwolves, quien tuviera que pedirle calma en algunos momentos, tal y como se ve en esta serie de fotos.
Noticias relacionadas
El llanto feliz de Malone
Malone lloró como un niño y dio un beso en la mejilla a O Neal al final del partido que permite al cartero un nuevo intento de lograr su sueño de retirarse con un anillo; Bryant sonrió por vez primera en muchos meses y Payton cerró la boca. Y para el hombre con la lengua más larga de la Liga eso es ya una victoria."He cumplido lo que le dije cuando le convencí que viniera a Los Angeles porque le iba a dar un título. Ahora estamos mucho más cerca", comentó O Neal de los besos de Malone.