Feliciano cede el servicio a Kuerten
El 44% en primeros saques condenó las posibilidades del toledano


En tenis, Feliciano López es a Guga Kuerten lo que Vania Millán es a Gisele Bündchen en asuntos de pasarela. Aproximadamente, vamos. Explotando al máximo sus posibilidades, Vania Millán está muy bien. Pero si Gisele Bündchen rinde más o menos al 70%, entonces no hay nada que hacer, Leonardo di Caprio se derrite ante la maravillosa brasileña y Kobe Bryant o Karl Malone miran con envidia a Di Caprio.
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Como Bündchen, Kuerten es de esos ejemplares humanos del Norte de Brasil insolentemente atractivos, de piernas interminables y ascendencia alemana, de los alemanes que llegaron por allí a mitad del siglo XX, posguerra mundial. Hoy, el surf, las playas y el jogo bonito han azucarado sus vetas de acero del Ruhr. Pero la perfección de su arquitectura corporal los convierte en catedrales humanas del Siglo XXI. Pueden hacer lo que quieran o ligar con quien quieran, como Gisele. Y jugar a lo que quieran: mayormente, a futebol, voley-playa, surf o tenis. El ejemplar llamado Guga Kuerten juega al tenis: para desgracia de Feliciano López.
El mejor golpe de Feliciano es el saque. Todo intercambio o peloteo a pista abierta tiene sensación de aventura para el zurdo López, que plantea cada punto con ingenuidad conmovedoramente física, alegre como Tarzán. Ante Kuerten, bello y de revés hermoso, Feliciano libró el partido más corto de la jornada por una sola razón: se quedó en el 44% de primeros saques. Y ganó el 75% de puntos jugados con esos primeros. Poquísimo ante el jogo bonito de Guga. Otro día seguiremos con Gisele.