Tenis | Roland Garros

Sólo Coria separa a Moyá de la gloria

Charly fue inaccesible para Robredo, mientras que Malisse eliminó a Costa y Feliciano tiene hoy su gran oportunidad ante Guga Kuerten

<b>LA CLAVE.</B> Moyá resopla: acababa de ganar el primer y decisivo set.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Tommy Robredo sabía lo que hacía cuando, furioso, estrellaba su raqueta contra las líneas de la pista Suzanne Lenglen, justo tras perder el primer set ante Charly Moyá en muerte súbita y cortante: 10-8, Moyá. Tommy había hecho el mejor set de su vida contra Moyá, lo había perdido... y sabía que un abismo acababa de abrirse entre él y los cuartos de final.

Robredo hizo el mejor resultado de su carrera ante Moyá... y no ganó un solo set. Moyá, algo menos fino que de costumbre, firma ahora un inmaculado 4-0 en sus cara a cara con Robredo. En la tarde del sábado, Albert Costa tuvo dos bolas de partido ante el belga Xavier Malisse, que remontó. Suspendieron 5-5 en el cuarto set. Y en la mañana del domingo de Pentecostés, Malisse remató a Costa en un elefantiásico quinto set de 65 minutos, que Malisse ganó por 8-6. C´est Roland Garros. Así y esto es Roland Garros.

Claves. A estas alturas de torneo, un fallo en punto importante o big point, resulta una blasfemia. Viniendo desde atrás y tras cuatro puntos consecutivos en el corazón de la tensión, Robredo restó para ganar el primer set con 7-6 a su favor en la muerte súbita, en el juego decisivo.

Decisivo fue el saque de Moyá, con algunos problemas en la mano izquierda y el tobillo derecho. Un latigazo imparable, con eco de craack, salvó la situación para Charly, que había dilapidado tres sets points.

Moyá gobernó con un manojo de primeros saques en las cercanías de los 200 kms/hora, que bajaban hasta 188 en los tiros cortados al cuadro del deuce. Cuando Charly ató el juego decisivo por 10-8 y el set por 7-6, el bufido de alivio se oyó en Cala Ratjada. Ahí, Robredo maltrató a su raqueta: frustración.

Porque Robredo había planteado el partido a conciencia, cargando sobre el revés de Moyá y haciéndole pegar la derecha en carrera lateral, forzado y cambiando direcciones. Pero la diferencia de vatios en el servicio fue crucial: los primeros saques de Moyá viajaron a una media de 190 por hora. Los de Robredo, a 168. Así, Moyá tuvo 13 bolas de break o rotura. Robredo, cuatro. Vital.

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Costa y Coria. Robredo se vio perdido tras ceder el primer set, que duró casi como el resto del partido: 65 minutos contra 73. Hasta ayer, Tommy no había podido hacer más de cuatro juegos a Charly en un set. Al fracasar en esa muerte súbita, tan cara, Robredo se fracturó moralmente. Las últimas luces de la tarde despidieron a Tommy de la Suzanne Lenglen y de París: un calco del personaje de Pete Townshend que le dio nombre.

Por la mañana ya se había despedido Costa, incapaz de doblegar a Malisse en el crepúsculo del sábado. Las cosas claras: el belga luchó como un león. Si Feliciano López es capaz de poner hoy sobre la pista central al menos la mitad de testiculina que usó Malisse, Kuerten va a pasarlo mal. Hoy, Guga saldrá sin la soltura y la no presión del día de Federer: el saque-monstruo de Feliciano, su revés cortado y el ambiente pueden oprimir a Guga. ¿Moyá? Pone rumbo a Coria. Al Coria menos bobo de Roland Garros. Cuidado.

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