Yo digo Manuel Esteban

El homenaje de Gil Marín

Manolete
Redacción de AS
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La casta de Miguel Ángel Gil Marín le está permitiendo seguir al frente del Atlético en momentos delicados. La ausencia de su padre la está sufriendo cada día, pero se le ha metido en la cabeza que le debe el homenaje de devolver al club a los puestos de cabeza. Cada día acude a su despacho a encontrar caminos financieros que le permitan diseñar unos fichajes de garantías. Pocas facilidades encuentra en las puertas que llama, como está sucediendo con el Ayuntamiento y algún crédito que debería haber sido aprobado hace tiempo. Lo que sí tiene claro es que no venderá, que su deseo es abrir la entidad a los atléticos que quieran poner sus euros y que al final conseguirá que la afición se sienta orgullosa de su proyecto.

Incluso tuvo que acabar con el rapapolvo de Manzano el pasado martes, día de su salida, para decirles que no le iban a renovar, aunque a lo largo del año le haya salvado al menos en dos ocasiones la cabeza. No le tiembla la mano cuando es el momento de ejercer de jefe por el Calderón. Sabe que los buenos resultados deportivos son la única salida que tiene para que lleguen las fuentes de financiación. Ahora tiene un mes más que complicado. Debe cerrar las gestiones de Toni para los nuevos jugadores. No es fácil sentarse con Horacio, Astiazarán o Lendoiro para conseguir traspasos a costa de su palabra. Gil Marín pensará en su marcha cuando el Atlético vuelva a estar en la Champions.

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