"Es muy difícil que vuelva a jugar en el Madrid"
Fernando Morientes puede ganar esta noche su cuarta Champions. Es el ariete de moda en Europa, codiciado por los grandes clubes, mientras que en el Madrid parece no tener sitio... Salvo que Camacho le convenza.

Tiene usted en la mano ganar su cuarta Copa de Europa. Es un privilegio.
Ser campeón de Europa es lo más grande. Y llegar a una final con un equipo como el Mónaco tiene mucho mérito. Si consigo la cuarta Copa me llenará de orgullo por hacerlo con este equipo, más que por la marca personal.
Príncipe de Mónaco...
No, no (risas). Ese es otro. No creo que me pongan ninguna placa en Mónaco, aunque es cierto que acepté un reto difícil, con metas complicadas y todo ha salido mucho mejor de lo previsto. Ya ve, en la final de Champions y en la lista para la Eurocopa.
A usted Deschamps le ha cambiado la vida.
Me ha dado confianza y eso es decisivo para un jugador. Además, he jugado con menos presión.
Y en otro puesto, algo más atrás, lejos del área, aunque no ha dejado de marcar goles.
Deschamps me dijo al empezar la temporada que me quería arriba, en punta. Pero no me llegaban balones y decidí bajar a buscarlos a medio campo. Mi nueva posición es forzosa por necesidades de equipo, pero tampoco me gusta estar tan fuera del área. El área es mi territorio, donde mejor me muevo y lo que mejor sé hacer. Ya ve, me tuve que ir atrás a la fuerza...
Deschamps le dio confianza. Camacho, también en la Selección y ahora es técnico del Real Madrid. ¿Qué me dice?
Ya sé por dónde va. No sé. Es muy difícil que yo vuelva a jugar en el Madrid. He trabajado con Camacho y es un técnico serio, concentrado en su trabajo y que saca el máximo de los jugadores. Va por el mismo camino que Deschamps, efectivamente... Pero no quiero volver a estar a la sombra de los mejores del mundo después de lo que he conseguido con el Mónaco.
La sombra de Ronaldo, dice...
Es que Ronaldo no es cualquiera. Incluirme a mí en el once con él por delante es difícil. Y ahora no soy jugador de banquillo. Ser suplente para mí era difícil de encajar porque yo quería jugar partidos de cara a la Eurocopa. Y ahora, más difícil todavía.
¿Es usted un neo Galáctico?
(Vuelve a reír) Digamos que tengo un nuevo rol dentro de un equipo. He saltado al primer plano en Europa y, sin considerarme una superestrella, debo decir que todo me sale a pedir de boca.
O usted vuelve al Madrid o tendrá que formar parte de alguna operación de traspaso.
Yo no me considero una moneda de cambio del Real Madrid. Cuando me vine al Mónaco, yo decidí mi destino. Y ahora tendré que hablar con Valdano para ver cuáles son sus intenciones y lo que yo quiero elegir. Al final es mi carrera profesional la que está en juego.
¿Tiene usted ofertas para la próxima temporada?
Eso es cosa de mi agente y ahora mi mente está sólo en la Copa de Europa. Pero creo que no me iría otro año cedido. Si me tengo que ir del Madrid, probablemente plantearé un traspaso definitivo porque tengo que aprovechar este momento en el mercado.
¿El Bernabéu le guarda odio o cariño a Morientes?
No sé qué pensará el Bernabéu, pero yo siempre recibo un gran cariño del madridismo. Es verdad que tengo mis detractores, pero me han perdonado hasta el segundo gol que marqué en el Bernabéu y fue decisivo en la eliminatoria de Champions (risas).
Hay que ver cómo dejaron al Madrid, destrozado...
Pues sí, en una situación muy comprometida porque son jugadores acostumbrados a ganar.
Y además acrecentó la maldición de moda en la temporada: todos los cedidos han enterrado al Madrid.
Es que es normal que marquemos los ex jugadores. No por no estar en el Madrid somos malos futbolistas. Es cierto que tenemos una motivación global porque es el equipo a batir. Pero no salimos más enrabietados que ante otro rival. Yo, sinceramente, sufro cuando les va mal a mis amigos del Madrid. Miro al Madrid y no me siento feliz.
¿Le gustaría jugar esta final de Champions con los blancos?
¡No, no me fastidie! Hemos currado mucho en el Mónaco para llegar y nos la merecemos todos. También le digo otra cosa: no me habría gustado jugar la final contra el Madrid. No me hubiera sido fácil ganar al Madrid en una final de Champions. ¡Buff!
¿Ha sido usted víctima del lema Zidanes y Pavones?
Es posible. Alguien inventó que la clase media no interesaba y hay que respetar esa política. Pero he oído que de los fallos se aprende y hay que corregir errores. A lo mejor le conviene al Madrid ahora ir por otra línea.
Incluso en el banquillo.
Pues sí. A los jugadores nos da cierto respeto cuando hablan de que llega un entrenador duro. Pero, al final, un técnico con disciplina es lo que más beneficia al jugador. Lo reconocemos todos. Camacho es un hombre de la Casa y sabrá cómo tiene que revitalizar al equipo.
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¿Ya sabe a quién dedicará la cuarta Copa de Europa?
Sí. Se lo diré cuando la gane.