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"A la cantera no hay que ponérselo fácil"

José Antonio Camacho, nuevo entrenador del Real Madrid, visitó ayer AS, donde explicó su librillo: "Los jóvenes deben llamar a la puerta y, si es preciso, derribarla"

<b>UN CAFÉ CON CAMACHO.</B> El nuevo entrenador del Real Madrid dio las primeras pistas sobre su proyecto.
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Arte, rigor e imaginación". Eso recitó Queiroz (entre mil millones de versos) para definir la que sería su filosofía como entrenador del Real Madrid. Un año más tarde (y ningún título de por medio), José Antonio Camacho visitó AS, horas después de ser presentado como nuevo responsable del equipo. Aprovechó para explicar su librillo, caracterizado por el sentido común, la ausencia de lírica y el escudo cosido en el esternón. En definitiva, el regreso a los orígenes: al pan pan, al vino vino y para qué ser de otro equipo si se puede ser del Madrid, que dijo Bernabéu.

Sucede con Camacho que tienes la sensación de conocerlo de antes, personalmente, me refiero. Ni impone ni decepciona y su apretón de manos te hace crujir los nudillos, justo lo esperado. Es ligeramente más delgado de lo que parece e incluso más joven (cumplirá 49 años el próximo 6 de junio), pocas canas, carencia de Farmatint (creemos) y flequillo de misa. Las axilas, a cubierto.

El nuevo entrenador del Madrid, que llega acompañado de su representante, Pedro de Felipe, es jovial, campechano y recuerda a Torrente (el de la misión en Marbella) en algunas entonaciones, las vacilonas especialmente. "¡Qué pasa Roncero! ¿Me llenas tanto la taza de café porque me quieres probar el pulso?". Así es, socarrón.

En sus planes de futuro, Camacho se detiene, sobre todo, en lo que será su actitud hacia los canteranos, él lo fue. "Los canteranos tienen que llamar a la puerta, una, dos veces, las que sean. Y si es preciso derribarla. No se pueden dejar abiertas de par en par las puertas del primer equipo para que entre cualquier chaval. Los chicos han de ganárselo, no debería bastarles con que se lesione un titular". Cuando se refiere al Real Madrid B, Camacho lo llama "el Castilla", lo que más que un descuido es un símbolo: "El Castilla debería estar en Segunda División".

Aunque a estas alturas de viaje debe ser diplomático, no puede evitar que se le escapen algunas ideas fundamentales: "Conmigo, quien no esté bien, no jugará". Una obviedad a simple vista pero que no lo es tanto a poco que se recuerde lo ocurrido esta campaña.

El que fuera lateral izquierdo mítico, (Camachín y sus atributos), admite que la actual plantilla del Real Madrid es corta: "Para afrontar la temporada con garantías necesitamos 20 jugadores, porteros aparte. No podemos permitir que la ausencia de un solo jugador desequilibre a todo el equipo, como ha sucedido en algunas ocasiones esta temporada".

Al respecto de las posibles incorporaciones es más cauto. Sobre Morientes asegura que "lo importante es que los futbolistas estén a gusto y se quieran quedar en el equipo. Es de la casa, pero prefiero no decir más porque estamos en vísperas de la final de la Champions. Con Etoo habría que pagar y eso hay que valorarlo. Y en el caso de Roberto Carlos hay que estudiar que el jugador sólo tiene un año más de contrato y que, de no renovar, podría irse la próxima temporada sin que el club recibiese ningún dinero". El nuevo técnico reconoce que ya ha hablado con el brasileño y que, en principio, cuenta con él. No será la única conversación que mantenga, pues la intención es pulsar "las inquietudes" de todos los integrantes de la plantilla.

Sobre el holandés Davids, al que La Gazzetta dello Sport, sitúa en la órbita del Madrid, Camacho deja caer que quizá no fuera el futbolista de contención necesario, "pues se trata de un jugador que se dispara hacia arriba. Además, el Barcelona tiene la primera opción. Xabi Alonso me gusta, pero las negociaciones se han complicado mucho".

Camacho, que se caracteriza por tener los pies en el suelo, apunta, con cierto sigilo, que "si viene algún galáctico tendrían que ir saliendo otros". Eso sí, cuando se le sugiere el nombre de Henry afirma, entre risas, que en ese caso no habría problema porque se le encontraría un sitio en el once. Alguien le comenta, con acierto, que la incorporación de nuevos galácticos va retrasando a los más antiguos, lo que algún día podría dejar a Zidane de libre.

"Lo cierto es que jamás el Madrid había tenido un equipo con seis Balones de Oro, ni siquiera los había acumulado a lo largo de su historia. Soy afortunado al dirigir una plantilla como esta".

El sistema informático de seguimiento de los jugadores propios y de los equipos contrarios se seguirá llevando a cabo, del mismo modo que ocurría en la Selección cuando él la entrenaba: "Aunque me he encontrado con que esto está bastante bien organizado en el Madrid".

Y llegamos a uno de los puntos más delicados de la planificación, el que tiene que ver con las rotaciones, con la distribución de minutos: Camacho no piensa repartir a priori el número de partidos que disputarán sus jugadores, sino que contará con un once base. "No arriesgaremos a quien esté tocado en un campo complicado por lluvia, por ejemplo, pero no cambiaremos por cambiar".

Como buen defensa que fue, Camacho tiene una especial sensibilidad con los que defienden. "Samuel es un galáctico en lo suyo. Yo he sido defensa y me encantaba ver jugar a mi equipo desde atrás, ver a Santillana marcar goles, incluso admiraba a algunos de los futbolistas que me tocaba cubrir. Los buenos futbolistas tienen más ocasiones de entrar en juego cuando se sienten protegidos por el equipo. De ese modo se ahorran carreras hacia atrás y las hacen hacia delante. Además, alguien tiene que hacer el trabajo sucio".

"Yo, Camacho, también he arrancado ovaciones al Bernabéu. Las recibía cuando me tiraba a los pies de un delantero que estaba en pleno contraataque y me limitaba a ceder el balón a un compañero que iniciaba una jugada de gol. Cada uno debe hacer lo que sabe".

El entrenador del Real Madrid niega que vaya a tener problemas de comunicación con los jugadores porque niega su fama de entrenador duro, "eso del látigo está pasado de moda".

Sobre esto mismo incidió en su presentación ante los medios, pocas horas antes de visitar AS. "Yo tengo mi manera de dirigir, de ser, y he sido el primer defensor de los futbolistas allí donde he estado. No puedo decir si soy autoritario o no. Los futbolistas verán en el trato diario lo que pido de ellos. Todos tienen un reconocimiento mundial y se les conoce por su trayectoria. Saben cómo tienen que estar en el vestuario y en el terreno de juego, porque ellos son los primeros que quieren ganar. Ejerceremos según las necesidades del equipo. Nunca he entrenado con el látigo, yo me adaptaré a ellos y ellos a mí. Cada uno tiene su trabajo y yo intento sacar su máximo rendimiento".

"Vengo de muchos vestuarios y hay parte de estos jugadores que han estado conmigo en la Selección. No es cuestión de mano dura, tengo que convencer a los futbolistas de mi misión. Si no rinden, debo buscar el motivo, no todos están en el mismo saco. Luego, ya estoy yo para sacar el máximo. El Madrid tiene imagen deportiva y extradeportiva que los jugadores tienen que asumir al 100%".

Desde Portugal, Camacho ha seguido por televisión los encuentros del Real Madrid. Como al resto de mortales, el desplome de los blancos también le ha dejado muy sorprendido. Aunque tiene claro que el problema tendrá solución: "Si hace cinco meses jugaban bien al fútbol, no se les ha podido olvidar en estos últimos partidos. Esperemos que suban su nivel de exigencia y que todos estén acorde, y si un jugador está bajo, que el grupo suba el nivel".

Beckham, uno de los cracks mediáticos de la plantilla tuvo su ración de elogios, y no sólo por sus méritos deportivos: "Es un jugador importante, por todas las connotaciones que tiene, tanto deportivas como extradeportivas. Este año ha jugado en el medio, antes, en el Manchester y con su selección, jugaba en la derecha. Tiene esa polivalencia, dependerá de las necesidades y del momento en que se encuentre".

Y una buena señal: a Camacho no le asustan los calificativos, los asume: "Lo de galácticos es una manera de llamar la atención, los futbolistas deben jugar bien y volver a ganarse el nombre que tienen y que les trajo al club".

Camacho demostró en su presentación que es, en contra de lo que algunos piensan, un entrenador moderno: "Quiero sacar lo mejor de los jugadores. Ahora, la entidad no tiene una dimensión local, sino mundial. Antes, los equipos, económicamente, se abastecían de una manera diferente. El escaparate del Madrid es todo el mundo, no sólo el Bernabéu. Sabemos las exigencias. En el campo se verá la dimensión del Madrid. El club necesita ser el número uno en España y en el mundo. No me quedará ni un minuto de mi tiempo libre para dejarlo donde se merece".

Y esa modernidad, que conjuga visión empresarial y deportiva, no entra en contradicción con los motivos que le llevaron a abandonar el Madrid en 1998 a los 23 días de firmar. "Son situaciones diferentes. El Real Madrid ahora tiene una plantilla y una proyección diferente. En aquella ocasión tenía mucha ilusión, pero como no cumplieron lo prometido me marché. Ahora, es el mismo equipo pero con otras circunstancias, con otro presidente...".

"Vengo a mi casa, con todos los madridistas. Vine cuando era un niño y vuelvo siendo un hombre. Yo he cambiado, pero la sociedad también. Tú vas cambiando conceptos, mejores o peores. A lo mejor, ustedes también han cambiado. Eso sí, cuando yo vea que un jugador no entrena como es debido, le llamaré la atención porque soy el entrenador, en ese aspecto no he cambiado mucho. Es para que la plantilla rinda".

"Es pronto para saber lo que necesitamos, tenemos mucho trabajo. Hay una fecha clave, la previa de la Liga de Campeones, y todo va a ir encaminado en ese sentido. Del tema de los refuerzos se tiene que hablar, pero no ahora; de momento, ya ha llegado Samuel. Es el primer minuto del primer día y no podemos hablar de Luisao o de otros jugadores".

Una de las cuestiones trastocadas por el cuarto puesto en la Liga es la gira por Asia y Estados Unidos. "El problema no es hacer gira o no, pero hay una fecha para la previa y los jugadores estarán en junio en la Eurocopa, y no se sabe hasta dónde van a llegar. Tenemos que estar a expensas de cuándo terminan, ver las vacaciones y cuándo regresan. Luego, prepararemos el equipo para la previa. Nos tocará un equipo difícil, importante dentro de Europa porque será el primero o el segundo de su país".

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Si bien la conferencia de prensa estaba preparada para presentar a Camacho, también hubo una pregunta sobre la continuidad de Valdano. El director general deportivo salió así del paso: "Soy un hombre del presidente. De mi futuro no hay nada que hablar. Tengo contrato en el Real Madrid. Soy un hombre del presidente desde el primer momento y a él estoy vinculado. Con José Antonio tengo una relación personal prolongada desde que fuimos jugadores del Madrid. Por ir, fuimos juntos hasta a la boda de Maradona. Tengo una relación personal que espero no contamine el trabajo juntos por el bien del Real Madrid. No habrá ningún problema".

Florentino cambió de tercio y cerró la presentación: "Me gustaría que Camacho cumpliera los cuatro años del que podría ser mi próximo mandato, porque sería la mejor prueba de estabilidad".

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