Ferrero resucita y defiende su corona
El vigente campeón de Roland Garros olvida su lesión y bate a Haas


Si Tommy Haas, el chico bien de Hamburgo con casa en Bradenton, no ganó ayer a Juan Carlos Ferrero, es posible que no lo haga nunca. Es casi seguro, vamos.
Haas, subcampeón olímpico en Sydney, se enfrentó a un Ferrero escala 0.9 en relación al Ferrero que se coronó en 2003 rey de la tierra de París. El Ferrero de ayer era poco más que corazón y valor. Haas, que también volvía tras larga inactividad, tiró el partido por la borda. Y, con el triunfo, Ferrero suma por partida triple: pasa ronda, ajusta la confianza y entra en ritmo de competición. Nada mal para uno que el domingo, tras La Boda, tenía, como máximo, un 40% de posibilidades de jugar.
Dominaron la tarde el viento y la falta de tics o enmohecimiento competitivo de ambos jugadores. Los problemas intercostales de Ferrero, que jugó encorsetado, salían a la luz de la pista central cada vez que el vigente campeón del torneo se arqueaba para servir. Algunos segundos saques de Ferrero viajaron apenas a 100 kms/hora. Los primeros oscilaban entre 150 y 160. Hubo dobles faltas escandalosas: Haas podía restar a placer, sobre todo de revés paralelo en las ventajas. Y el alemán de Bradenton ganó el primer set.
Almagro y Kuerten. A Ferrero lo salvaron su instinto de tejón de tierra, su bravura... y la ineptitud de Haas para engarzar la pérdida de servicio de Ferrero en el tercer set con una ventaja sólida: lo que el español perdió a base de dobles faltas, se lo devolvió Haas, torpe, con más dobles faltas. Guten nacht, tanto gusto, Herr Ferrero (pronunciénse las erres como la "g" gutural: eso hacen los alemanes). Remando y agarrándose a la pista, Ferrero sobrevivió. A La Boda y a Haas. Irá a más. A verlo.
Cuando Ferrero acababa en la central, parecía que su coleguilla, el murciano Nicolás Almagro, estaba a punto de fenecer ante Kuerten. No: Almagro remontó dos sets y en el quinto, con 5-4, sacó para ganar el partido. Sólo que lo perdió, 7-5 en la última manga... tras totalizar más puntos que Kuerten. Y en el Santoro- Clément, el partido más largo del mundo, ganó el más pesado de la tierra: Santoro.
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Ferrero "Me pusieron seis o siete pinchazos"
He notado la falta de ritmo y de partidos porque llevaba mucho tiempo sin jugar un solo set. Al principio probaba mis sensaciones en la pista, pero lo importante es que he jugado sin dolor gracias a la anestesia. Pero ha habido un momento estos días que pensé que no podía jugar aquí. El partido ante Haas podía haber sido una lotería pero fi nalmente he tenido mi primer gran alegría. Lo que quería era disfrutar de nuevo con una sensación así, que hacía mucho tiempo que no tenía, porque aunque llegue a las semifinales del torneo de Valencia no fue sufi ciente. Esto es como se hubiera ganado un torneo. Quiero agradecer a la organización de Roland Garros haberme dejado jugar el martes y en el cuarto turno de la pista central y a los médicos que me han tratado. Me pusieron seis o siete pinchazos antes del partido y, además, salí con un vendaje compresivo y una faja que me permitieron jugar bien. Ahora sólo quiero ver cómo me despierto mañana".