Segunda | Eibar 2 - Sporting 2

El Sporting empató con ocho y en el descuento

Rubén firmó la gesta gijonesa en el minuto 94. El Éibar metió sus dos goles de penalti. Llovieron objetos al final

<b>EUFORIA</b>. Los jugadores del Sporting estallaron de alegría tras conseguir el empate en Éibar.
Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

Rodado Rodríguez volvió a armarla. El colegiado balear fue el triste protagonista de un partido que tuvo una primera parte con alternativas y una segunda desquiciada. El Sporting llevó el peso del juego en los primeros compases, aunque bajó el ritmo tras el primer cuarto de hora. Las ocasiones más nítidas fueron de los rojiblancos. Ismael y Bauzá dispusieron de las más claras, pero Basauri rechazó sus lanzamientos.

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El árbitro había dado muestras de una actuación provocativa en el primer tiempo, pero todo se acentuó tras el descanso. A los dos minutos señaló un penalti sobre Brit y éste mismo lo transformó. Reaccionó el Sporting y empató un minuto después. El tanto espoleó a los rojiblancos. Respaldados por una afi ción ejemplar, empezaron a encerrar al Éibar en su parcela. Sin embargo, los armeros se crecieron y se adelantaron con otro polémico penalti. El colegiado lo señaló desde muy lejos y Brit volvió a marcar. Después llegaron más expulsiones y el Sporting se quedó con ocho jugadores en el campo. Pero encontró fuerzas de donde no había y en el tiempo añadido Rubén salvó a su equipo de la derrota y le mantiene con opciones de ascenso.

La explosión de júbilo de la afi ción sportinguista fue impresionante, pero los exaltados de siempre provocaron incidentes. Hubo lanzamiento de objetos y una botella de agua alcanzó al árbitro en la cabeza. Éste reflejó en el acta graves insultos de Marcelino, técnico rojiblanco.

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