Un muro que domina a la perfección el área
A sus 26 años, Samuel es uno de los mejores centrales que hay en la actualidad en el mundo. Debutó en el profesionalismo con Newells y luego pasó a Boca para lanzarse al estrellato. Capello insistió en su fichaje y el Roma lo contrató en el verano de 2000. Tras triunfar en Italia, el Madrid será un paso más hacia el estrellato.


Si alguna vez descubren en algún libro de historia que Walter Luján ganó una Copa América Sub-20, no lo duden. Es Walter Samuel, el mismo que vestirá la camiseta del Real Madrid, que lleva cuatro años a un gran nivel como indiscutible en el Roma y que con Boca lo ganó todo. El porqué del cambio de apellido es una anécdota que demuestra su personalidad, pero antes es necesario definirle como futbolista. Central zurdo, potente, sobrio en el corte, excelente cabeceador y ante todo dominador del área. Y con una personalidad como pocos centrales en el mundo. No llega al nivel de Ayala pero tiene cinco años menos y eso también cuenta. Jamás decepcionó y ni uno solo de todos los entrenadores que tuvo se planteó dejarle jamás en el banquillo.
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Tiene muchas más virtudes. Por supuesto que es un central duro, pero sabe medirse de maravilla en las entradas y por eso no ha sido nunca expulsado en las cinco temporadas que lleva en la Roma. Un dato revelador, no cabe duda. Peligrosísimo a balón parado por su buen cabezazo, de vez en cuando marca goles decisivos. Como aquel que le marcó al América de México que salvó el pellejo al Boca de Bianchi en semifinales de la Copa Libertadores de 2000. Luego todo acabaría con el título continental. Como el cabezazo ante el Lecce en la temporada del Scudetto del Roma en un partido que se complicaba. O el primer gol de la era Bielsa, ante Venezuela. Ahora que llega al Real Madrid y es indiscutible con Argentina se explican algunas cosas. Nacido en Laborde, en Córdoba, a los seis meses se trasladó a Firmat, en Santa Fé. Sólo a 105 kilómetros al oeste de Rosario y con muchas ilusiones futbolísticas, el aún Walter Luján empezó en Argentino de Firmat. Allí le llevó Oscar Samuel, su padre adoptivo y causante de su cambio de apellido voluntario. Hijo de madre soltera, el joven Walter había sufrido hasta que su madre Glady encontró la felicidad con Oscar Samuel. Felicidad familiar y cambio de apellido, aunque aún como Walter Luján acudió a las primeras convocatorias de José Pekerman en los juveniles. Con seis años, el técnico del Argentino de Luján, Osvaldo Croceto, le enseñó a jugar de extremo izquierdo, aunque por su fortaleza física estaba destinado a ser "un seis", un central zurdo al más puro estilo argentino. Eso debió ver Abel Armada, director de las divisiones inferiores de Newells, que se lo llevó al equipo leproso.
Ahí empezó todo de verdad. Fue la época de aquel reportaje en El Gráfico en abril de 1997 junto a Céjas, Bruno Giménez y Pablo Guiñazú. Con el título de "en Newells todos los días nace un crack" se acertó de pleno. Luego la misma revista le juntó con Rogel, Magdalena, Simón y Pancho Sá, cuatro centrales de cuatro décadas pasadas en Boca. Ya había llegado entonces Samuel a La Bombonera tras una temporada y media en Newells. Todo con Carlos Bianchi, por supuesto. Fabio Capello pidió su fichaje como estandarte defensivo para su proyecto en el Roma y nada más llegar empezó a demostrar su nivel. Justo en Italia, donde a los defensores se les mira con lupa. Los hinchas romanos le pusieron pronto el apelativo de Il Muro, que le idolatraron desde el primer día. Junto a Cafú, Totti y un gran Montella de final de temporada formó la columna vertebral del Roma campeón de Liga. Sólo unos meses en Italia y ya había triunfado con su potencia, personalidad y sentido de la anticipación. Desde aquel día Il Muro jamás faltó a la cita. Salvo un puñado de partidos por compromisos internacionales siempre estuvo en la Roma, que ahora se ve obligada a venderle por problemas económicos. Llegó al equipo con 22 años y se va con 26 y la certeza entre la hinchada romana de que tardarán mucho en suplirle. Ahora es madridista y aquí le disfrutaremos.