Juegos de 2012: Madrid o París


Poco antes de las 13:30 horas, Feliciano Mayoral preguntaba por su teléfono móvil: lo tenía en la mano. Hacia las 13:40, el rostro del consejero delegado de Madrid 2012 se distendía en júbilo que pudo recordarle sus triunfos con el Real Madrid de voleibol.
En la lucha planetaria por albergar los XXX Juegos Olímpicos, Madrid, pórtico del cielo, se va enfrentar mano a mano con París, la Ciudad de la Luz. Pero ya tiene ventaja sobre Nueva York, la princesa de las tinieblas del 11 de septiembre. Sobre Londres, que aún no sabe si tendrá el nuevo Wembley. Y sobre el reino de Putin y del célebre alcalde Yuri Lúzhkov: Moscú.
En el caliente salón Berlín del Palais Beaulieu, colapsado por periodistas, políticos, representantes de lobbies y por el histérico locutor de la ABC neoyorquina, Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, leyó las cinco candidatas del Comité Ejecutivo para los Juegos de 2012. La Champions League olímpica: "París, Nueva York, Moscú, Londres y Madrid". No era por orden alfabético, sino por sorteo dirigido: el "rastro protocolario" que han ido dejando las intentonas de todos.
Rogge había dado la cara en lugar de Gisella Davies, su directora de comunicación: la presión había amenazado con romper diques. En la noche del lunes, el Comité Ejecutivo ya se había enfrentado al informe de sus 15 expertos, "Decision Matrix", con puntuaciones sensacionales para París y Madrid (8´5, 8´3). Leipzig y Río de Janeiro quedaban fuera. Moscú y el lobby ruso eran quintos: la repesca.
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Los alemanes apenas podían contener la furia. Otto Schily, su Ministro del Interior, era la imagen estoica del fracaso. No tanto: Schily y los suyos van a apostar a lo grande por Berlín 2016, el 80 aniversario de 1936. Los brasileños, también con su ministro, bombardearon a Rogge con preguntas asesinas. El presidente, cirujano ortopédico, sacó el bisturí: "Nosotros no tenemos nada que justificar".
Juan Antonio Samaranch, presidente honorario del Comité Olímpico Internacional, se había sentado en la silla inmediatamente anterior a Mayoral: muy cerca de su hijo, Juan Antonio Samaranch Salisachs, uno de los miembros españoles del COI. La saga Samaranch protegía a Madrid 2012 como si los hombres de Mayoral fuesen sus cachorros... o sus hermanos. Entre Madrid 2012 y el cielo ya sólo se alza algo tan prosaico como los 125 miembros del COI. Pero Mayoral y su teléfono móvil estarán en Singapur 2005.