12 medallas y una más: Nina, de plata
Popov cumplió su promesa y se impuso con facilidad en 50 libre


Escribíamos ayer que Nina Zhivanevskaia iba a pelear por el oro de 50 espalda con la checa Ilona Hlavackova, una especie de tren expreso o mujerona de 1.80. Y también en este periódico, Alex Popov, sobradísimo, dijo que tras un día tan malo (en ruso, bled) como el del sábado, que le vio último clasificado en semifinales de 50 libre, ayer iba a ser "primero". ¿Cómo se dice ole ahí en ruso?
Y Popov y Hlavackova, con chasis de tiburón o tiburona, uno sinuoso, otra impetuosa, fueron los primeros. Y Zhivanevskaia, gentil especialista, sólo cedió tres centésimas ante el alud Hlavackova. En la final del Mundial de Barcelona, las tornas se habían invertido. Aquel día, Nina hurtó el título mundial a la checa, segunda a dos centésimas. Imposible más motivación para Hlavackova que había renunciado a la final de 100. Olía oro.
Popov. Decidieron los 180 centímetros de la checa y los planes olímpicos de Nina. Ésta, como en Barcelona 2003, reaccionó tres centésimas antes. Pero Hlavackova tocó la pared en 29.00. Nina, en 29.03. Sí hubo quinta buena: Mercedes Peris, 29.32. Y quinta fue también Villaecija, en 400 libre. ¿Cansada...?
La de Popov fue una superioridad... zarista. Debería llamarse Romanof, no Popov. Su entrenador-gurú Touretski le dijo que Rusia necesitaba el oro de 50 para no perder el medallero ante Ucrania. Así, Alejandro Popov-Romanof durmió una buena siesta y, por la calle 8, dejó en ridículo a los sprinters europeos exactamente en 22 segundos y 32 centésimas. Rusia no ganó a Ucrania, pero Popov es grande.
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Zhivanevskaia: "Me ayudó una nube"
Tengo que estar contenta con el Campeonato que he hecho, porque a estas alturas, en mayo, está muy bien irse de un Europeo con dos medallas. Los tiempos, en general, han sido buenos para estas alturas de preparación. Eso da mucho ánimo para seguir con la planificación para Atenas. Me da igual que sea la medalla número 13: yo no soy supersticiosa. En cuanto a la final en sí, ha sido la típica carrera de velocidad que se decide por pequeños detalles. Yo tuve suerte de que, justo cuando la prueba comenzó, me ayudó una nube. El sol se nubló y dejó de molestarme. Después, cuando se va a un final que se decide por centésimas, como el de hoy, la diferencia de altura cuenta y Hlavackova es bastante más alta que yo. Ella estaba muy motivada para ganarme, porque yo la superé en Barcelona, pero no me molesta. Me voy de Madrid contenta y con moral".