Adiós a la UEFA
Toledo, en la prolongación, dio la vuelta al partido. El orden del Zaragoza supo vencer a un Atlético en estado depresivo

No podía ser de otra manera. Ni siquiera el Atlético pudo dedicarle la victoria a Jesús Gil. Ayer en los minutos de la prolongación, se despidió prácticamente de la UEFA al regalarle el triunfo al Zaragoza. Impresentable el partido de la gente de Manzano que terminó agrandando su historial de conjunto cenizo y gafe, aunque es la justa recompensa a todos los despropósitos del año.
Al Atlético le sobraba adrenalina y corazón desde el pitido inicial. La figura de Jesús Gil les estaba condicionando sus ganas de regalarle la victoria. El Zaragoza, que era el convidado de piedra, salió respondón ya que se aprovechó del fútbol directo y de choque que propuso Manzano con la inclusión de Simeone. Faltaba la cabeza pensante en los rojiblancos que diera estabilidad y sentido a su fútbol.
El ambiente de tristeza y emoción que se respiraba en el Calderón motivó que todo el primer tiempo se jugara en función de la velocidad que imponía siempre el Zaragoza. El balón era suyo, lo movía con personalidad y nunca pasaron apuros. Los arrebatos atléticos no llegaban ante Valbuena. Villa y Dani provocaban mucho nerviosismo en las gradas. En el Atlético nada de nada. Los desmarques que intentaban el Niño y Paunovic no tenían a nadie que les diera la pelota en condiciones. Álvaro y Milito proyectaban a su gente hacia la portería de Sergio Aragoneses.
que era el único que se jugaba algo había regalado de manera absurda 45 minutos. El equipo de Víctor Muñoz había desperdiciado la ocasión de ponerse con ventaja en el marcador. Su portería no había pasado ni un problema y Savio era un coloso en el centro del campo con un fútbol de toque facil. Los madrileños no se enteraban de nada de lo que pasaba y estaban en une estado de ansiedad.
En el descanso Gabi y Nikolaidis saltaron al campo y la decoración cambió. El Atlético pasó a dominar y el griego se convertía en el elemento desestabilizador. Una acción personal suya daba el gol a Nano. Los rojiblancos estaban desmelenados, aunque seguían siendo un manojo de nervios y nadie era capaz de poner la pausa que necesitaban para controlar la situación. El Zaragoza metía oxígeno a la zona central y se apostó por una pelea cara a cara.
Los minutos pasaban y la ventaja era mínima. El Zaragoza entraba por las bandas con soltura y García Calvo se tenía que multiplicar para evitar males mayores. Con la expulsión de Cuartero sobre la hora parecía todo sentenciado, pero en dos regalos de la defensa atlética en balones bombeados Toledo daba la vuelta al marcador, ganaba el partido y provocaba la amargura del Calderón.
No vale la mala suerte. Se jugó de manera lastimosa, se estuvo al borde del abismo y al final adiós a la UEFA y a pensar en la Intertoto. Otra cantada más de un equipo acostumbrado a ellas. ¡Qué pena! Otro momento histórico que se deja escapar por la puerta de servicio. La afición volvió a ser lo más notable.
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