El Betis aguarda el último tiro de Pucela
La derrota del Valladolid podría enviarle directamente a Segunda


Si yo fuera el Valladolid o el Dínamo de Novosobirsk, y estuviera en peligro de descenso, un rival como este Betis sería una bendición. Pero es imposible, por metafísica pura, que una persona individual se convierta en un equipo. Tan imposible, más o menos, como que el Betis de este momento juegue a algo parecido al fútbol. Dentro de la agonía, la oportunidad es ideal para el Valladolid.
Al mismo tiempo, la gente debería saber que sólo un puntito de los 46 que tiene el Betis impide que éste sea un duelo dramático entre dos bandos implicados en el descenso. Si, por ejemplo, a Prats no se le hubiera ocurrido parar dos penaltis aquella tarde de Feria y de la Real Sociedad, el Betis jugaría hoy tan a vida o muerte como el Valladolid. Este es el balance de la temporada de un equipo que manejan, en despachos y vestuarios, gente tan inteligente como Manuel Ruiz de Lopera, Víctor Fernández, Joaquín Sánchez, Alfonso Pérez Muñoz, Marcos Assunçao o Denilson de Oliveira. Y, claramente, la cosa podía haber sido bastante peor.
Serra y Pucela. El Valladolid se le suele atragantar al Betis desde los tiempos de Fenoy y Pato Yáñez. El Betis, que anda por ahí en chanclas y con botijo, no tiene pinta de querer buscarse fatiguitas ni a sí mismo ni a los pucelanos. Sólo puede cambiar el escenario una rebeldía de la sufrida afición: bastante lleva aguantado.
Después, con permiso de la autoridad y si desesperadas filtraciones no lo impiden, el Betis regresará al pasado con el regreso de Serra Ferrer. Ya se han alzado voces que insinúan que la nueva etapa bética de Don Lorenzo debería ser cualquier cosa menos dictatorial o autoritaria. Y yo quiero ir a trabajar en chanclas y, a ser posible, con Esther Cañadas de secretaria. Sálvenos a todos, Don Manuel.
Denilson, sin crédito y en el mercado
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Una foto-documento de Diario de Sevilla tomada en Villarreal ha terminado de desmontar el escaso crédito de Denilson ante el presidente bético, Manuel Ruiz de Lopera. La fotografía mostraba a Denilson riéndose a mandíbula batiente después de ser sustituido en El Madrigal, mientras a sus espaldas Víctor Fernández le miraba con la cara desencajada. El jugador, que ha mantenido varios enfrentamientos más o menos abiertos con el técnico a lo largo de la temporada, alegó que se reía porque se había apostado con Belletti y Anderson que iba a ser sustituido "a los 10 o 15 minutos del segundo tiempo", como así fue: Víctor le retiró del campo en el minuto 54, durante un deprimente partido del Betis.
Lopera, harto de los desplantes y del bajo rendimiento del brasileño, ha empezado a sondear el mercado en busca de una salida para su gran fichaje de 1998. Quien ponga 15 millones de euros, se lleva a Denilson. Si no llega nadie, se buscará una cesión.