Primera | Deportivo-Celta

Duelo cainita bajo sospecha en Riazor

El deportivismo se debate entre bajar al Celta o perdonarle la vida

<B>UN DERBY TRASCENDENTAL</b>. Milosevic asume que será decisivo.
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El trato que el doctor Hannibal Lectner propuso a la agente Claridge Starling ("Quid pro quo", algo por algo) retratra el panorama de un derby en el que el deportivismo clama zafarrancho en respuesta a los cánticos celtiñas ("Adiós a la Liga, adiós") que saludaron su derrota en Balaídos hace un año, mal contado.

Hoy el Celta llega con las orejas gachas y en silencio, como los corderos, aunque en el fondo sean una jauría de lobos hambrientos. Desde Vigo se enfrió el ambiente con mutismo, algo que unido al pacifismo laxante del vestuario del Depor, como si hubieran escuchado la discografía completa de Jarabe de Palo, arroja una tensión flácida. A quien se le fue la mano es a Horacio Gómez, que embargado por la histeria, y por las deudas, confundió fraternidad y clemencia.

En las gradas el deportivismo se debate entre el cainismo de una memoria regada de desfeitas por parte de los vigueses y la fraternidad entrañable con la que riegan el mundo de sentidiño.

Fraticidio de Jabo. En lo deportivo, el ídem sale con las alforjas llenas de motivación. Ex racinguistas, ex mallorquinistas, ex españolistas... Un grupo de justicieros con los que Jabo puede cometer esta noche un fraticidio. Él parió esta criatura hace seis años, con las mismas hechuras del Superdepor (Mazinho de Mauro, Karpin de Víctor y Mostovoi de Valerón). Los celtiñas llegan con el cuchillo escondido en el trivote (Ángel-Luccin-Oubiña). Los locales quieren guerra, los visitantes, escaramuzas. Sea como fuere, esta noche sabremos si Caín nació en Padrón.

800 célticos en A Coruña

Cerca de 800 aficionados del Celta estarán esta tarde en A Coruña. Los seguidores vigueses no han querido perderse uno de los partidos más importantes de su equipo en los últimos años y por ello han respondido rápidamente a los viajes organizados por el club. Ayer se cerró el plazo para la reserva de entradas y de plazas en los autocares dispuestos por el club vigués y la cifra de aficionados ascendía a casi 800 personas, que llenarán once autobuses, mientras que otros se acercarán a A Coruña por medios propios. Los once autobuses saldrán de la grada de Río de Balaídos a las 16:00 horas y está previsto que entren en Riazor antes del inicio del choque, para no coincidir con aficionados del Deportivo.

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El precedente: El Compos ganó 2-6 en Riazor

En la temporada 97-98 el Compostela llegó a Riazor en la jornada 37 con la obligación de ganar para mantener la categoría. El marcador registró un soprendente 2-6 al final de los noventa minutos reglamentarios. Un hat-trick de Sion, un gol de Fabiano, otro de Viedma y uno de Bellido sellaron la permanencia de los santiagueses. Aquel resultado desató muchos rumores. Fabiano, hoy en el Racing de Ferrol, lo recuerda: "También les ganamos 4-0 en San Lázaro. Pueden decir cualquier cosa. Es más, recuerdo que Mauro Silva dijo que perder así fue una vergüenza y un tío campeón del mundo no se deja perder".

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