Natación | Europeo 2004

La penúltima cosecha: medallas en la espalda

Ortega, bronce en 50 y hoy irrumpe Nina Zhivanevskaia

NO ES UN PEZ, ES UNA MEDALLA. David Ortega maneja "la ola de proa" en ruta hacia la medalla de bronce.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Por alguna razón, cuando a un país le da por la espalda, el nado a espalda se entiende (buenísimo para el lumbago), se establece una especie de generación espontánea que se encadena nadie sabe cómo. Los únicos que intentaron crear una cadena genética en serio fueron, cómo no, los dichosos alemanes del Este: para eso matrimoniaron a Roland Matthes, su Apolo de la espalda fina, con la gran Kornelia Ender, la reina de las walkirias. Les falló que Franziska, la hija de Roland y Kornelia, nació sin aletas y no nadó gran cosa. Después, el matrimonio se divorció. Y Matthes se fue al Oeste, claro.

Desde Santiago Esteva, y ya ha llovido, la espalda ha salvado los muebles de la natación española en decenas de Campeonatos. Cualquiera recordaría a Martín (sin acento y casi sin t, en inglés, Martin) López-Zubero, un aragonés de Jacksonville, provincia de Florida. Al día de hoy, Martin ejerce de americanito de pro. En la actualidad, la cadena espaldista española florece con injertos centroeuropeos.

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En el Europeo 2000, en Helsinki, David Ortega, de Castellón, ya fue tercero en 50 espalda, prueba no olímpica, en el Europeo 2000. Por azar de la fortuna, Madrid revivió ayer exactamente el mismo podio de Helsinki. Ortega (25.69) fue tercero tras el alemán Theloke y el lituano Grigalionis, en una final centesimal, descrita por el mismo Ortega: lo mismo se pudo acabar primero que quinto. A él le tocó el bronce, a dos centésimas de la plata. El griego Grigoriadis, cuarto, se quedó sin nada por dos centésimas.

Ilusión juvenil. Aschwin Wildeboer, de Sabadell, hijo de holandeses y cuyo nombre es alemán, firmó el sexto puesto (26.37). Aschwin, encantado, manaba ilusión juvenil por todos sus poros. Tanto él como Ortega sueñan con estar en Atenas en las semifinales de los 100 metros. "Aquí he ganado velocidad y experiencia", dijo Aschwin. ¿Un pariente perdido de Matthes...? Y hoy suena la hora de la medalla para Nina Zhivanevskaia, Nina I de Torremolinos, campeona mundial en 50. Pero son 100 metros y Nina tiene que nadar mucho. De espalda, claro.

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