Erika Villaecija ya es un río de oro
La catalana repite título europeo y récord de España con su éxito en 800


Aviso para navegantes eufóricos: el segundo oro consecutivo de Erika Villaecija, su nuevo récord de España y, más aún, su implacable dominio en la final europea de 800 no tienen mucho que ver con lo que puede pasar en agosto, en Atenas. "En los Juegos tendré que bajar de 8:30 para aspirar al podio", reflexiona la bicampeona catalana.
Perfecto, Erika. "La conciencia. Eso es lo que nos mata", hace decir Elia Kazan al valiente estibador Terry Malloy (un guapísimo Marlon Brando) en La Ley del Silencio. Se ve que la chica del Hospitalet debe pensar mucho durante sus cientos de horas en la piscina del CAR, cuando su novio, el velocista Eduard Lorente ya ha terminado los deberes que le impone Joan Fortuny. Como velocista, Lorente, que no es malo, hace menos kilómetros. Pero Erika gana más cosas. Y piensa más rápido que nada, aunque olvide las ruedas de prensa.
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Nadie conoce el alcance de las dendritas del cerebro femenino, pero Erika sí sabe lo que le espera en Atenas: lo que ayer no hubo en Madrid. Sol (solazo), moscas... y las mejores del mundo. En la final europea de 800 no estuvo ni una de las finalistas del Mundial de Barcelona.Y allí hubo cinco europeas, empezando por la campeonísima, la formidable Hannah Stockbauer, que nadó en... 8:23.66.
Pero ayer, bajo la llovizna pegajosa de Madrid, el tranvía del deseo de Erika voló sobre la eslovena Carman y una pareja de rumanas competitivas. Desde el primer largo de piscina no hubo opción. Melissa Caballero fue quinta. El segundo oro de Villaecija vino a lomos de un nuevo récord de España (8:31.26). El compañero Lorente fue sexto en la final de 100 libre. Al paso por 50, Eduard iba primero (23.34): pero eran 100 metros. Van den Hoogenband, sonriente pero torpe, se rindió a Magnini, veloz italiano de Pésaro. Ya llegará Thorpe.