Una Diputación ficha al seleccionador
La Diputación de Lugo nos ha quitado al seleccionador de baloncesto. Nos lo ha quitado, porque el propio ya ex seleccionador ha aceptado la oferta. Digo bien, la Diputación de Lugo, pues tiene el 80% de las acciones del Breogán, por un valor de unos dos millones de euros. El resto lo pone Leche Río, cuyo dueño, Jesús Lence, preside el equipo y actúa como testaferro de Francisco Cacharro, presidente de la Diputación. O sea, que el Breogán se gestiona con dinero público. Ese dinero público es el que ha servido al Breogán para hacer una oferta a Moncho López, el técnico de la Selección con contrato en vigor hasta después de los Juegos.
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Esto no está bien. Pase porque la Diputación quiera destinar sus recursos en tener un equipo de baloncesto en el que, por cierto, sólo hay un gallego que no ha jugado más que un minuto en la Liga. Pase porque tenga como funcionarios mejor pagados a dos estadounidenses, uno con pasaporte inglés, a dos argentinos, uno con pasaporte italiano, a un panameño y a un francés para, al final, no disputar los playoff. Pero que con ese dinero público haga una oferta al seleccionador que le obligue "por dignidad", como ha dicho él mismo, a dejar tirado al equipo de España a tres meses y dos días de su primer partido en los Juegos, es una informalidad.
La renuncia de Raúl López a la Selección, ahora la del seleccionador, quien ya había planificado la preparación para los Juegos y realizado la preselección, la frivolidad de Imbroda, que cerró tres fracasados fichajes de un plumazo en el Madrid (Hawkins, Alston y Digbeu) para irse tranquilo con la Selección al pasado Mundial, los cambios de jugadores de un equipo a otro en plena temporada, la presentación de la Liga por la mañana para decir por la tarde que se suspendía porque no había televisión, el mantenimiento de una competición profesional con dinero público... Da la impresión de que en el baloncesto vale todo. Sí, y como vale todo pasan estas cosas.
