Moncho López planta a España
A tres meses de los Juegos presenta su renuncia para dirigir al Breogán

Se confirmó la sorpresa: Moncho López deja la Selección en las vísperas de los Juegos Olímpicos para comprometerse con el Breogán de Lugo, un club modesto que le ofrece un contrato por tres años. La noticia estaba en la calle. El Breogán quería al preparador, pero lo que parecía imposible era que este técnico, de 34 años, sin excesivo recorrido profesional, dijese que sí relegando el caramelo olímpico cuando en abril decía que estar en Atenas era su máxima ilusión.
El viernes, en el León-Menorca de la LEB, con una docena de entrenadores, gerentes y representantes en la grada, la noticia ya era prácticamente oficial. El domingo Moncho se lo comunicó por teléfono a José Luis Sáez, y ayer, en una reunión con el vicepresidente de la Federación Española, le entregó su carta de renuncia.
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La forma de producirse la salida abre todo tipo de especulaciones: ninguneo, infravalorado, apaga fuegos. Sáez dice que la Federación "pudo contratar a otro entrenador con más nombre, pero confió en Moncho, y lo ha hecho muy bien". Y López afirma que ha sido una suerte para él "dirigir a la Selección española".
De dinero no quiere hablar López, que tenía un contrato anual de 60.000 euros y la Federación se lo mejoraba (120.000 euros por una campaña más). "He pactado con la Federación no entrar en guerra de cifras", asegura el ya ex seleccionador español, que se marcha con un balance inmejorable: 18 partidos jugados, 16 ganados. El último fue una derrota, en la final del Campeonato de Europa ante Lituania. "Me voy a Galicia, a mi tierra. Estaré feliz", asegura como buen galaico, como si le pudiera la saudade.
