Yo digo Juanma Trueba

La maldita corbata

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Hay directivos que no ven a Camacho en el Madrid, o mejor dicho, que no lo quieren ver, porque le consideran un tanto silvestre, bruto, un tipo escasamente elegante para una institución tan chispeante. Uno, sin conocer a esos directivos, se los puede imaginar. Son los mismos personajes que se dejaron seducir por el nudo de la corbata de Queiroz, mitad marinero, mitad wilson, fabuloso si lo que quieres es que se te vea el ombligo. Esos directivos enamorados del corte y confección apuestan ahora por Capello, que es un sargento pasado por Emidio Tucci que dejó un recuerdo imborrable en parte del madridismo porque ganó una Liga con un equipo que no jugaba ninguna competición europea. Luego se largó.

Hay directivos que, ignorando lo que se publica en la prensa, se debaten ahora mismo entre dos candidatos: Sean Connery y Clint Eastwood. El primero tiene el inconveniente de ser calvo y del segundo se teme que dé las conferencias de prensa con pistola. Por lo demás, ideales. También gustan Briatore y Pat Riley. Cualquier cosa antes que Camacho, un hombre de la casa que se dejará la piel en el compromiso; la piel, qué asco. Mejor alguien de fuera, alguien que no entienda nada y al que no le entendamos en absoluto, otro fado, una bonita corbata alrededor de un regio cuello que mientras nos venda burras se coma nuestro jamón, llámese jabugo, llámese Ronaldo.

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