Se buscan medallas en el relevo 4X200
Olaf Wildeboer y el 4X100 de mujeres baten dos récords de España y hoy llega la gran oportunidad para el mejor cuarteto femenino


Lo siento, pero es imposible resistirse: en Las Ventas, en la novillada, la gente estaba con gabardina. Y a menos de un kilómetro, en Pez Volador, la natación europea se tiraba al agua en busca de medallas. Eso sí: los amiguetes de la tribunilla estaban con la cremallera del chándal subida hasta el bigote. Y los que salían de la piscina pedían toallas king size. Mérito tenían los toreros y mérito tienen los nadadores.
Dicho esto, nos adentramos en la pluralidad de la natación española y europea. El primer récord de España lo batió Olaf Wildeboer, de los Wildeboer de toda la vida, en las series de 400 libre: 3:53.17. Le valió para meterse en la final de la tarde, no para mucho más. En esa final, Olaf fue octavo y último (3:53.47), siempre a más de un segundo de la mínima olímpica. Ganó el italiano Brembilla, un titán a la europea, pero un pezqueñín ante el tiburón Thorpe. Otro Wildeboer, con el nombre torero de Aschwin, el nuevo López Zubero de los Wildeboer del Sabadell, se quedó fuera de la final de 100 espalda. Yana Klochtkova, la reina de Ucrania, se dio un paseo helado por el 400 estilos.
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Relevos. El 4X100 libre femenino batió el récord de España en series (3:46.71), rumbo al sexto puesto de la final, pero sin mínima olímpica. Las francesas rescataron el oro de la glaciación final gracias a la fenomenal Malia Metella, de raíz colonial. Pluralidad.
Hoy aterriza el 4X200 libre femenino, la gran ocasión de medalla. Alta tecnología, Rouba, Caballero, Villaecija y Roca, tejen récords y podios entre las cámaras hipobáricas de Sant Cugat. Tendrían que ser cámaras frigoríficas. Miren: hace 15 días, el Europeo junior de sincronizada se jugó en Oswiecim, Polonia. Ganaron las rusas. Hace 60 años, Oswiecim se llamaba Auschwitz. No es broma, pero qué frío.