Patrimonio del basket
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Joan Creus no deja de sorprendernos. Y siempre de forma grata. Y siempre con los mismos argumentos: constancia, sencillez, honestidad. Primero se ganó el adjetivo de admirable como jugador. Delante tuvo una generación de grandes bases (Ramos, Corbalán, Solozábal, Cabrera...) que le apartaron del estrellato (en el fondo, un alivio para su humildad), pero eso no le impidió establecer un récord de durabilidad (se retiró con 42 años) y dejar en su vitrina un palmarés brillante (campeón de Liga con el Barça, subcampeón de Europa con la Selección) en el que se incluyeron dos milagros: títulos de Copa y Liga con el Manresa. Cuando Samaranch le impuso la Orden Olímpica, en octubre del 98, premio y premiado se honraban por igual.
Impresionó, después, su excelente adaptación a las funciones de técnico, formando un tándem idóneo en la Selección, como ayudante de Moncho López. Uno y otro han demostrado que el talento y la valía no tienen porqué vestirse en Armani: pueden arroparse en jerseys de lana. Fue una alegría que la FEB captase a Creus en sus esquemas. Ahora, Joan Chichi Creus nos sorprende por su calidad como comentarista televisivo. Escucharle es una lección de basket. Su contratación ha sido un gran acierto de TVE, como la de Emilio Sánchez Vicario en tenis. Hay muchos que saben, pero pocos que transmiten adecuadamente. Creus, pequeño/gran patrimonio del basket, lo hace.
