Primera | Real Madrid 2 - Mallorca 3

Queiroz muere con su caos

El Madrid está roto tácticamente. No funciona nada. Ni portería ni defensa ni ataque. Queiroz ha perdido el escaso crédito que le quedaba. Su equipo paga por no trabajar. El Mallorca dirigido por Luis demostró lo que es equilibrio, desarrollo y ejecución. Los blancos han tocado fondo.

<B>ETOO</B>. Ganó en velocidad siempre, buscó la zona descubierta de R. Carlos y se mofó de una zaga descuidada, sin jerarquía e infantil.
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La defensa no se ocupó de Etoo

Etoo jugó a sus anchas. Ni los centrales ni la medular se ocuparon de presionarle. El delantero se metió entre líneas para encarar y ridiculizar a Raúl Bravo. Ganó en velocidad siempre, buscó la zona descubierta de R. Carlos y se mofó de una zaga descuidada, sin jerarquía e infantil. Finidi y Delibasic fueron cómplices del camerunés.

Un pasillo entre Becks y Helguera

El tándem de la medular no existió. Beckham juega sin sitio y acelerado como un amateur. Es nulo en su aportación al ataque. Y Helguera se resiente, con mucho espacio y excesivas funciones acumuladas. Los dos se ahogaron en esfuerzos estériles. Pereyra y Campano impusieron su ley sin respuesta en todo el núcleo central.

Ronie no existe

Ronaldo está pesadísimo. No puede jugar así. Sin ritmo, sin salida, sin explosión. Parece que llevara sin entrenar seis meses. Es su sombra. No ha levantado cabeza desde la lesión.

Roberto fallón

Roberto Carlos quiere y no puede. Otro jugador descentrado. No tiene gasolina. Descuida su posición y sube sin chispa. Finidi le dejó en evidencia en colaboración con Etoo.

Raúl no puede llevar al equipo

Raúl bajó unos metros para enlazar con Becks y Ronie. Pero el capitán no está para nada. Le falta fondo, preparación, tensión... No puede llevar al equipo a solas. Sin Zidane como socio, Raúl cae rendido. Y, por extensión, el Madrid sufrió un agujero negro justo en el centro de operaciones. El¨Mallorca controló a placer.

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El banquillo se maneja mal

Queiroz maneja el banquillo sin un criterio razonable. Ayer sustituyó a Solari, el jugador más fresco. Metió a Cambiasso para acabar el partido como tenía que haber empezado, con el Cuchu ‘dando estopa’ en la medular. Y dio a Portillo quince minutos al lado de un Ronaldo anclado en la hierba. Niño y Lussenhoff dominaron.

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