La defensa del Estu destroza al Madrid
Dominio aplastante del equipo colegial, que iguala la eliminatoria y recupera el factor campo. En el Real, fracaso rotundo de los pívots

Pongamos título literario al segundo capítulo: Al otro lado del espejo. Porque fue una historia especular, casi todo al revés que en el primer partido. Estudiantes, con una asombrosa agilidad mental y técnica, corrigió en el Pabellón todos los errores de dos días antes en Vistalegre. Esta vez cumplió en los triples (12/30, frente al 6/27 del choque anterior), renació en rebote (en el descanso doblaba 16/8 al Madrid) y, sobre todo, fue dueño y señor de cuanto sucedía en la cancha, tanto por su estrategia defensiva (recital de alternancias) como su pragmatismo en ataque. En definitiva, un Estudiantes pletórico, de nuevo con Iturbe, Jiménez y Patterson notables, más el recuperado maestro Azofra.
El Madrid nunca llegó a entrar en el partido, fue un muñeco de trapo en manos de su rival. Se desangró en las pérdidas de balón (¡24!), no supo nunca qué tipo de marcaje atacaba y tampoco encontró el salvador que resolviera individualmente. Cuando Bennett lo intentó, al ver que le rodeaban estatuas de sal, ya era demasiado tarde.
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Si el primer encuentro de la serie lo destrozó el Madrid en el segundo cuarto (recordemos: 11-26), esta vez lo perdió en ese mismo periodo (16-29 para Estudiantes). E, inmediatamente, hay que exponer la gran e importante diferencia respecto al encuentro anterior: tras besar la lona, el Madrid quedó groggy, sin capacidad de reacción hasta el final del combate. Actitud contrapuesta a la del Estudiantes en Vistalegre, donde remontó 14 puntos, forzó una prórroga y cayó peleando, por muy escaso margen.
El Madrid desilusionó a su público. El Pabellón esperaba alegrías, el 2-0 en la eliminatoria. Se encontró con una derrota humillante, con un Madrid sin garra y sin recursos. Otra vez mostró sus carencias: blando en la zona, sin alero alto (catastrófico Mumbrú), sin ayuda para Herreros en los triples y sin segundo base (Lamas nunca dio confianza ni continuidad a Núñez. Y lo paga).
