Orgullo por la Fórmula 1
La Alonsomanía nos permite darnos cuenta de la importancia de la Fórmula 1, de la importancia de tener un Gran Premio, de la importancia de tener un circuito y una organización que son modelos. Vamos a vivir hoy una competición capaz de reunir a 100.000 espectadores. Esa es una cifra colosal, reservada al fútbol ya ni eso con la reducción que han sufrido los aforos, a los acontecimientos muy especiales, como puedan ser los Juegos Olímpicos, y a las motos. Jerez metió la semana pasada 125.000 personas en su circuito, lo que provocó un atasco monumental, pero atasco, al margen de ciertas deficiencias, por el éxito de público.
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Muchos deportes mueren de envidia ante este sensacional éxito. Ya quisieran ver atascos en sus competiciones porque acuden 100.000 personas. Esa cifra se va a superar en Montmeló. Y no precisamente porque regale las entradas. Éstas cuestan entre 395 y 90 euros. Y no resulta precisamente cómodo ver las carreras. Hay que acudir temprano, desplazarse lejos de la ciudad y estar muchas horas para ver pasar luego a los coches fugazmente. A cambio, los espectadores pueden presenciar en directo un acontecimiento único, que cada vez valoramos más porque vemos en Alonso un futuro campeón del mundo en tan exclusiva competición.
Y si orgullo sentimos por Alonso, orgullo sentimos también de Montmeló, un circuito que recibió el año pasado el premio a la mejor organización. Un circuito no es sólo una pista por la que corran los pilotos. Tiene que superar cada vez mayores homologaciones e ingeniárselas para que los coches ofrezcan espectáculo. Por eso se rectifica continuamente y se mejora. Esta vez, con el asfaltado de la escapatoria en la curva La Caixa. De esta manera, los pilotos podrán intentar los adelantamientos sin el temor de que una salida de pista les deje fuera de carrera. Así se gana en intensidad y emoción. Es la Fórmula 1 en estado puro.
