Denoueix sale de caza sin escopeta
Jugará sin 9: Kovacevic y De Paula, suplentes. Caminero coge el mando


Peculiar Denoueix. Para una vez que reconoce que el partido es decisivo, que no le vale el empate y que sale de caza porque quiere ganar o ganar, va y se olvida la escopeta. Kovacevic al banquillo, De Paula al banquillo y Nihat solito en punta. Para ganar hay muchos caminos, pero de todos, quizá el más corto sea buscar el gol, y a Denoueix le sobran los 9.
La apuesta del francés igual sólo es engaño. Sabe que Antonio Santos da forma a sus equipos dependiendo de cómo juega el rival y ahí puede radicar su decisión. También variará Santos. Esta vez el Valladolid no jugará con cinco defensas y el técnico dará mando en plaza a Caminero en el centro del campo. Es la forma más natural de suplir a Jesús: talento por talento.
La victoria anoche del Celta es como si el Valladolid comenzase hoy el partido con 0-1, porque de viernes para sábado el equipo castellano ha pasado de ver el descenso por el retrovisor a caminar por él. Con los números en la mano, ni siquiera el empate le saca del pozo. Quizá esto anime a Santos a jugar con dos delanteros, quizá esto anime a Santos a ir a por todas, como el Celta.
Pista por la derecha. De todas las vías de ataque, casi seguro que el Valladolid tendrá tendencia a la derecha. Es por esa banda, la de Sales, por donde esta temporada ha generado 17 goles. Ese punto fuerte del Valladolid coincide con el flanco débil de la Real, ya que los donostiarras son el peor equipo de la Liga por la banda izquierda: cuatro goles a favor (el que menos) y 19 en contra (el que más).
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La necesidad aprieta menos a Denoueix y por eso el técnico se tira un lujo alineando a Xabi Prieto, un canterano prometedor pero que hasta hoy no ha jugado de titular en Primera. Kovacevic y De Paula, a encontrar la inspiración del gol en el banquillo.
Zorrilla, luces y sombras para la Real
El Nuevo José Zorrilla es un campo con sabor agridulce para a la afición txuri-urdin. En los últimos años, la Real ha conseguido victorias tan importantes que le dieron la permanencia en la máxima categoría y derrotas que le impidieron seguir en lo más alto de la clasificación. Sin ir más lejos, en la temporada pasada, los guipuzcoanos encajaron una goleada (3-0) que les hizo perder la primera posición, puesto que llevaban ocupando 18 jornadas consecutivas. Sin embargo, el estadio pucelano también trae buenos recuerdos al entorno realista, ya que hace dos campañas, cuando como ahora peleaba por no descender, la Real ganó 1-3, un triunfo que sirvió para obtener la salvación matemática en la penúltima jornada del campeonato. Esto mismo es lo que pretenden lograr los blanquiazules esta tarde en Valladolid. En esta ocasión sólo serán acompañados por 500 aficionados, mientras que en los dos desplazamientos anteriores fueron mil los seguidores.