Amaina el temporal valencianista
Las aguas del Turia, que hace unas semanas bajaban turbulentas, ya se han calmado, han vuelto a su cauce. Ya no hay polémicas ni persecuciones, ni mano negra, ni robos, ni Liga adulterada. La Liga ha sido, o lo va a ser, ganada en buena lid y con esfuerzo supremo, porque el Valencia, además de competir con 19 equipos, ha tenido que salvar los favores al Madrid del Gobierno, de los árbitros y los Comités. Contra lo único que no ha tenido que luchar el Valencia es contra el Annus horribilis del Real Madrid, eso le ha venido por añadidura.
No recuerdo una campaña más cruenta ni durante el más exacerbado barcelonismo (Montalt, Núñez y Gaspart juntos se quedaron cortos al lado de Ortí y compañía).
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Un detalle: el Valencia ha jugado sus últimos partidos cuando ya sabía el resultado de su rival. No tengo nada que decir, deben ser por exigencias de la programación televisiva, pero, si hubiera sido al revés, ¿qué se hubiera dicho?
A pesar de todo quiero dar mi más sincera felicitación a los ya presuntos campeones, y decir que casi me alegro de que no sea el Madrid el campeón, y eso que soy merengón hasta la médula pero ha sido tal la animadversión y el descrédito que si lo hubiera sido, no se le hubiera dado ningún mérito por estos lares.