El Madrid se agarra al último milagro
Sólo le vale la victoria. El Mallorca necesita al menos un punto para huir del descenso. Solari cubrirá la baja de Zidane. Regresan Poli y Pereyra

Ya que Queiroz insiste en recurrir a las citas de agenda ("No podemos controlar nuestro destino"), le replicaremos con la frase que ilustraba nuestro dietario ayer, día de San Juvenal, obispo mártir: "En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto mundo". Esto último lo escribió, con alguna ironía, Franz Kafka, el escritor que convertía las agonías en fábula (otros lo hacen al revés, y no miro a nadie, sólo silbo).
Es curioso. Con las citas sucede como con los horóscopos, por muy absurdas y alejadas que sean, siempre te das por aludido y sacas algún provecho, propio o ajeno. En la referencia del entrenador al porvenir no podemos estar más de acuerdo, el hombre propone y Dios dispone, aunque dicho esto en su boca hubiera parecido un recado póstumo a Florentino.
Y conste que tampoco nos hubiera extrañado semejante puya, porque Queiroz se está viniendo arriba en los últimos capotazos. Ayer, de hecho, sugirió que al Madrid le iría mejor si algunos pensaran primero en el club antes que en ellos mismos. No lo dijo tan claro, ni mucho menos, pero en un año hemos aprendido suahili.
Lo cierto es que salvo resurgimiento glorioso, desplome del Valencia y descendimiento de una legión de ángeles justicieros (y del Madrid), Queiroz dirigirá su penúltimo partido en el Bernabéu. Y para afrontar el último milagro volverá a cambiar la alineación: Helguera jugará en el centro del campo y Bravo-Pavón formarán la pareja de centrales. La baja de Zidane la cubrirá Solari. Cambiasso, que lo había hecho bien, acompañará a Mejía, Borja y Portillo en el banco de reservas o frigorífico. Allí no estará Guti, pese a que ayer se entrenó con normalidad. Los médicos afirman que tiene una sobrecarga y que es mejor no forzar. Parece que la sobrecarga se le localiza en las gónadas.
Frente al Madrid que aún cree, el Mallorca, que todavía no está matemáticamente salvado (quizá le baste un punto), un equipo marcado por la calidad de Etoo. Al morbo habitual que provoca la presencia del camerunés (y sus destrozos) se añade la posibilidad de que regrese al Madrid, una opción más que interesante, aunque las alineaciones de la próxima temporada habrá que hacerlas con la máquina que cubre los boletos de la lotería primitiva, para evitar malos rollos.
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Luis Aragonés, que cumple 1.000 partidos como técnico de equipos de élite, recupera al lesionado Pereyra y al sancionado Poli. A su favor estará la historia reciente: en su última visita liguera, el Mallorca ganó 1-5. Además, en Chamartín sólo ha perdido un partido de Liga en cuatro años.
Para el Madrid, ganar es soñar. Otra cosa es despedirse, dar alas al Barça y, tal vez, añadir algún fichaje más a la lista de la compra. Para el Mallorca, puntuar es respirar. Para Etoo, un buen día es volver.