Rendirse ante el Mónaco
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Ahora que está en la final y eliminó a los dos proyectos talonario de esta Liga de Campeones hay que quitarse el sombrero ante el Mónaco y Deschamps. El técnico francés tuvo detalles para el pesimismo a mitad de temporada, cuando en la Liga francesa pasó incluso de alinear una delantera Adebayor-Morientes-Prso, con Giuly y Rothen en las bandas, a un Giuly-Morientes con un centro del campo muy poblado. Fueron momentos de duda, que incluso a punto estuvieron de costarle la eliminación ante el Lokomotiv. Pero cambió. No olvidemos que con diez hombres y 2-1 a favor sacó al delantero Nonda en la semifinal ante el Chelsea. Pocos técnicos lo hubiesen hecho. Nonda marcó en su primer balón y le dio la razón a Deschamps. Sólo se consigue el éxito con riesgo, y por eso un triunfo ante el Oporto en la final sería una bendición. Ante el Real Madrid tuvo la eliminatoria perdida, pero nunca bajó los brazos, insistió y logró fruto. Y le hizo ocho goles al Deportivo en la mayor exhibición ofensiva de esta Champions.
Antes de que este equipo se deshaga, la Europa futbolística debería rendirle homenaje. Y hay mucho más que el gran Morientes. Giuly está bien recuperado de la lesión y por fin mostró todo su talento a Europa entera. Ya nos dejó boquiabiertos en la Liga francesa a principio de temporada. Rothen apareció justo el día en que Giuly se escondió, en el partido clave de la temporada en Stamford Bridge. No es rápido, pero su zurda es un guante, y aunque parezca mentira, ni se acerca al líder de asistencias de la temporada pasada. Ibarra por fin demostró todas las cualidades que le hicieron el mejor lateral derecho del fútbol argentino en Colón, y Evra debería haber relegado ya de la selección a Lizarazu. Es el Mónaco, que por fútbol e intenciones debería ganarle la final al Oporto. Sería un digno colofón a una Champions League memorable, que debe servir de ejemplo a muchos.
