Zarpazo blanco
La batalla por el título de la Liga ACB arrancó de forma espectacular. En un Palacio Vistalegre abarrotado, los clásicos rivales madrileños brindaron 45 minutos de gran nivel técnico y enorme desgaste físico. El Madrid llevó la iniciativa, pero Estudiantes remontó una desventaja de 14 puntos y forzó el suplemento. La puntería en los triples12/25, arma decisiva en el conjunto blanco, con Herreros marcando la pauta (6/9).

Tiempo de playoff, tiempo de sudor, de sufrimiento, de emociones máximas. En la caldera hirviente de Vistalegre, Estudiantes y Real Madrid saltaron con pinturas de guerra y lo dieron todo en busca de la victoria. Partidazo. Prórroga. Magnífi co primer capítulo, honor a la tradición del derby, la bella historia interminable.
Venció el Madrid, que anula así la ventaja de campo estudiantil, pero el factor ambiental quizá infl uya poco en esta eliminatoria. Mañana mismo, en el Pabellón, los colegiales pueden pagar con la misma moneda. Esta vez, la victoria del Real fue justa. Llevó casi siempre la iniciativa en el marcador, rompió el partido con un parcial de 11-26 en el segundo cuarto y, aunque Iturbe y Jiménez lo recompusieron para Estudiantes, el esfuerzo de la remontada cobró tributo al equipo azul.
De tres en tres. En medio de tanta pasión puede recurrirse a las cifras para explicar algunas claves de la batalla. En contra de lo previsto el Real Madrid fue muy superior en el perímetro: 12 triples en 25 intentos (Herreros, 6/9), frente al paupérrimo 12/25 estudiantil. ¿Cómo se explica entonces que hubiese prórroga? La respuesta está en el balance de balones perdidos/recuperados: dato positivo para Estudiantes (9/18) y notoriamente adverso para el Real (21/5).
Protagonistas. Aparte de Herreros, los baluartes blancos fueron dos Antonios: Bueno y Fotsis. Su entrada en el segundo cuarto, en lugar de Kambala y Burke, catapultó al Madrid, que pasó de requesón defensivo a muro infranqueable. Bennett buscó más las asistencias que los puntos, y bordó la faena.Este primer punto madridista en la eliminatoria, de cualquier modo, llega con sobre envenenado. Julio Lamas prescindió de su teórico pívot titular, Kambala, en los instantes críticos. Quizá fue porque Estudiantes había preparado bien su marcaje. O quizá porque el técnico argentino está harto de la apatía defensiva y reboteadora del coloso letón.
En el Estudiantes cumplieron dos hombres básicos (FelipeReyes, Carlos Jiménez) y se añadió un Iker Iturbe pletórico en labor de equipo (robos, asistencias, rebotes...), pero fallaron dos armas clásicas: Nacho Azofra... y el rebote. Sin ellos no habá opciones dementes.
Herreros guió el ataque blanco
Felipe Reyes intentó dominar su zona, tapando a Herreros, el hombre más preclaro de los blancos, o a Mumbrú (abajo, izquierda), aunque no siempre lo consiguió. En un partido tenso, hubo momentos para las buenas palabras, como las que mantienen Carlos Jiménez y Elmer Bennett tras un rifi rafe anterior sin mayores consecuencias. Un derby sin pasión y de guante blanco no se comprende, y en estos encuentros, y con la Euroliga en juego, los protagonistas a veces dan rienda suelta a sus pasiones.
Tercera prórroga madridista
Con la de ayer son tres prórrogas seguidas las que ha tenido que jugar el Real Madrid de manera consecutiva: perdió ante el Alicante en su pista, y con el Fuenlabrada en el Saporta. Por eso cuando Burke falló el tiro que podía darle el triunfo a los madridustas y se llegó al tiempo extra, más de un seguidor blanco se temió lo peor, y recordó el dicho, "no hay dos sin tres". Lo que ocurrió fue que se cumplió el refrán, pero otro, el de "a la tercera va la vencida"·. Lo recordó Stojic en la sala de prensa, quien aseguró que para los blancos era quitarse una losa.
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Hubo pique entre Jasen y Bueno
Los primeros partidos de las series son muy importantes, aunque no se distinguen normalmente por su dureza. Sin embargo, ayer quedó claro que en el derby no se van a regalar caramelos y besos precisamente. Hubo dureza y algún que otro mal modo. Por ejemplo, Pancho Jasen se ganó una llamada al orden de los árbitros por darle un empujón por la espalda a Bueno, que antes le había lanzado un golpe con la mano a la vez que le gritaba en la cara tras conseguir un mate en la canasta estudiantil.
