Vendan a Joaquín
Ombliguismo sevillano a un lado, la situación pastosa del Real Betis Balompié amenaza con eternizarse a menos que su presidente vitalicio, señor Ruiz de Lopera, lleve a cabo ciertas medidas. Por cierto, y si el Betis le cuesta tanto dinero y fatigas como dice, una de ellas sería plantearse una sucesión airosa para el año que el presidente escoja. Lo diremos en bético: el Betis es eterno. Lopera, desde luego que no.
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Htace ya temporadas que el Betis es mediocre. Causa más penas que gloria: justo desde que su presidente empezó a dejar de ver la punta económica al asunto. Coincidieron el arreón de Hacienda con el campo, el descenso de 2000 y el follón de los contratos de imagen de los jugadores. Lopera se asustó y, buen comerciante, empezó a milimetrar el gasto. Está en su derecho, pero...
Pero el Betis, así, no va a ninguna parte, y a Europa, menos. Alfonso y Denilson ya están de vuelta. Asúmalo, señor Ruiz de Lopera. Benjamín ha resurgido, sí. Y Capi, Varela, Arzu y Assunçao se han parado. El gran activo en caja es Joaquín. O mucho me equivoco, señor Ruiz de Lopera, o al próximo entrenador no le importa que venda a Joaquín... con refuerzos a cambio. Se lo decían ayer sus portavoces: Venda, presidente, venda. Pero, ¿a quién? Y, ¿por cuánto? Ay...
