Primera | Albacete 3 - Zaragoza 1

El Alba respira y el Zaragoza agoniza

Aranda y Pacheco, geniales, dejan casi salvado al equipo manchego

<B>IMPOTENTE</B>. Savio Bortolini lo intentó pero fue frenado perfectamente por la defensa albaceteña. El brasileño dio la cara.
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Albacete es de Primera. O al menos lo merece. César Ferrando ha conseguido contagiar a sus jugadores de un espíritu ganador superior a cualquier inferioridad técnica. Los 43 puntos que suma ahora el Alba le mantienen a un paso del sueño, mientras el Zaragoza se mete por méritos propios en el infi erno del sufrimiento.

Enchufados salieron los manchegos, tanto que a los dos minutos ya le habían hecho un roto a la defensa de Víctor, la titular, claro. Fue Pablo el inventor. Escapó de la cueva y metió un pase de lujo a Aranda, que marcó.

No lo hacía desde el 21 de diciembre. Cuando al Zaragoza le fallan Alvaro y Milito es que algo sucede, que no está el panorama despejado y que ni el entrenador lo ve claro.

El gol de Aranda dejó una película con un guión ideal para Ferrando. El rival tenía el balón y dejaba libertad total para el repliegue y la salida al contraataque. Ahí se sintieron cómodos Pacheco y David Sánchez, la calidad de un Albacete sobrenatural.

En el Zaragoza, que tardó 31 minutos en tirar a puerta (¡Pirri!), destacó Cani, por desborde, autenticidad, descaro... ganas, que es lo mínimo exigible a estas alturas de Liga. Pero Víctor le quitó en el descanso. Su equipo se quedó entonces en manos de Galletti, del empuje de Savio y Movilla. Para Dani y Villa no hubo partido.

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Y ahí seguía el Albacete, en su salsa, hasta que llegó la mejor jugada del encuentro. Un robo de lujo de David Sánchez, internada de Munteanu con centro de zurda y disparo a placer de Pacheco. Gran resolución con cante de Milito para darle fuste al 2-0.

El genio que Víctor Muñoz puso en sus protestas a Lizondo Cortés fue captado al fin por sus jugadores. Se contagiaron y se lanzaron para, al menos, descontar en el marcador. Lo consiguió Rebosio, de un gran derechazo desde 30 metros. Sin embargo, no estaba la tarde, lluviosa, para remontadas heroicas. Otro centro al área dejó en evidencia que al Zaragoza no le va el juego de cabeza. Munteanu le ganó el salto a Rebosio (no pareció falta) y Milito se puso temeroso con Mikel. Gol y casi salvación.

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