Primera | Atlético 3 - Celta 2

Suspiro europeo

El Atlético logra la victoria en su peor partido del año ante un Celta que mereció más y que puso el fútbol y las ocasiones

<b>DEDICATORIA</B>. García Calvo, que consiguió el gol de la victoria, lo dedicó a su hija recien nacida mientras es felicitado por Lequi y Simeone.
Manolete
Redacción de AS
Actualizado a

El Atlético ganó con sangre, sudor y lágrimas en su peor partido de la temporada ante un Celta que mereció mucho más y que está acompañado por el gafe de los conjuntos que pelean en las últimas posiciones. Los regalos defensivos y la buena suerte de los rojiblancos marcaron un encuentro que fue la anarquía total y en la que los gallegos fueron muchos mejores, aunque les faltó el tino en los metros finales.

La salida rojiblanca fue arrolladora. En la primera y única jugada con sentido del partido, golazo de Nano al rematar de volea el centro de Paunovic. En la segunda, regalo de la defensa viguesa y el Niño no perdona. En cinco minutos, la gente de Manzano parecía que había sentenciado un partido decisivo para su pelea por la UEFA. El Celta estaba entregado y enseñando todos los errores que le han llevado a esperar un milagro para evitar el descenso. Pero el Calderón es diferente y enseguida Simeone comenzó a contagiar al personal con una cadena de fallos que permitieron alegrar el encuentro.

Lequi apoyó las tesis del Cholo y se empeñó en que Milosevic le diera la tarde. Se comió el tanto del goleador celtiña y el Atlético quedó al borde del abismo. Los rojiblancos solucionaron la papeleta en otra cantada de los centrales del Celta, que permitía a García Calvo devolver la tranquilidad y dedicar el tanto a su hija. La jugada de circo del encuentro, acabó con gol anulado a Milosevic por fuera de juego. El partido era un sinsentido, un carrusel de despropósitos que provocó que la gente silbara a un personal alocado. Los que debían imponer la coherencia, la pausa, el buen fútbol, como Luccin y Jorge, estaban desaparecidos.

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Suerte. El Celta, con la soga al cuello, salió a por todas tras el descanso. Borja lanzó un zapato de salida al larguero y Juanma hacía un paradón a cabezazo de Berizzo. Los gallegos controlaban el balón, estaban mejor ubicados en el campo e intentaban jugar al fútbol. Lo del Atlético era indefi nible. Pelotazo y defensa verbenera. Incluso hubo tanto fantasma de Ángel. Su tiro dio en el larguero y luego resultó casi imposible saber si entró o no. La sensación que da es que no traspasa la línea de Juanma completamente. El Celta sembraba el terror en su balones bombeados y por eso puso en el campo a todo su arsenal, Edu y Pinilla, para agotar sus posibilidades. Al final, en otro regalo de la defensa madrileña, Edu volvió a poner la emoción en el marcador. Los rojiblancos pasaban del centro del campo y lo suyo era una alabanza a la heroica de mantener un resultado. El Celta, en cada ataque creaba una ocasión.

Lo poco decente del Atlético corría a cargo de un Fernando Torres que se tenía que inventar las cosas, pues no recibía un pase en condiciones. El Celta atacó hasta el fi nal y en el último minuto Milosevic tuvo la igualada. Berizzo fue expulsado, pero la impotencia madrileña era manifi esta. Los tres puntos permiten soñar a los rojiblancos con la UEFA, pero es imposible caer tan bajo en un partido. Los vigueses, con un poco de acierto, van a plantar cara al fantasma del descenso hasta el último partido.

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