A Verbruggen le dio miedo el debate
El presidente de la UCI condujo una rueda de prensa teledirigida y dijo sobre Manzano: "No sé si es verdad lo que dice, pero lo suyo es una realidad"


-Señor Verbruggen, presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), ¿qué repercusiones puede tener el Caso Manzano en la formación y desarrollo del UCI Pro Tour?
(20-4-2004, 16:38 horas. Hotel Puerta de Madrid, Salón Retiro. Rueda de prensa. Convoca el Consejo de Ciclismo Profesional, CCP. Asisten representantes de una docena de medios de difusión a los que previamente se les encarece a "identificarse y dar el nombre de su medio antes de cada pregunta". Enrique Franco, director de Unipublic y de la Vuelta a España, y presidente del CCP, flanquea a Hein Verbruggen junto a Víctor Cordero, secretario del CCP. Hay traducción simultánea).
-No, mire, aquí hemos venido a hablar del UCI Pro Tour. El señor Verbruggen hará una introducción sobre eso y después vendrán los fusilamientos de Goya. Pero sobre el doping, el señor Verbruggen sólo hará una declaración de cuatro o cinco minutos, al final. Yo sé que a usted y a su publicación les interesa esa pregunta, pero ahora, no.
(Estas son palabras de Franco, que ha interrumpido el mismo desarrollo de la pregunta inicial. Tras él, Verbruggen apostilla: "No. No. Del doping, hablamos al final". Se suceden dos o tres preguntas sobre el UCI Pro Tour, que Verbruggen despacha casi a una media de 10 minutos por respuesta. Aviso para periodistas inquietos: "A las 17:30, el señor Verbruggen debe marcharse para coger el avión".
-Habla usted, señor Verbruggen, de que en el Pro Tour, la ética va a ser algo muy importante...
-Así será. Habrá un proceso de evaluación de las licencias, que siempre estarán condicionadas a lo que decida la Comisión de Licencias. Esta podrá retirar en cualquier momento esa licencia condicionada (...) Queremos que las televisiones europeas estén presentes en cada prueba del Pro Tour y ya hemos hecho algunas negociaciones, aunque tenemos el problema de que el ciclismo está concentrado en cuatro países, cuatro potencias: España, Italia, Francia y Bélgica (...) Sabemos que hay muchas diferencias con la Champions League de fútbol, pero es lo que tenemos en la cabeza (...)
El Pro Tour permite la participación de los 18 mejores equipos, con 25 a 28 corredores en nómina, sin la obligación de estar en las tres grandes vueltas. Usted quiere el mejor equipo y el mejor corredor. Se los damos. Es lo que quieren para el espectáculo que les gusta ¿no? Pero si quieren una tortilla sin romper antes los huevos, deben saber que eso no es posible...
(Con esta última frase, Verbruggen intenta defender como puede la situación de desamparo que puede crearse entre los equipos y corredores no invitados al UCI Pro Tour. Finalmente, cinco minutos antes de las 17:30 horas, se masca la tensión en el Salón Retiro, que no es el de los Pasos Perdidos. Víctor Cordero, secretario del CCP, indica que "ahora es cuando vamos a dar paso al tema del doping". Verbruggen no trae declaración escrita, pero vuelve a recibir la misma pregunta del principio, entre el abierto nerviosismo de sus compañeros de mesa. El presidente de la UCI aparece rojo, ojos brillantes y palabra cortante. Así fue como NO apareció por el Tour de 1998. Trae el discurso casi memorizado: en francés, que se vierte a los auriculares).
-Lo de Manzano...
-Quiero decir algo sobre el dopaje. No veo como el Caso Manzano puede influir en el UCI Pro Tour. Se trata de un asunto más de dopaje, que deploro, y que ha tenido una publicidad que entiendo. Lo lamento, pero la realidad es diferente. Cuando nos enfrentamos a una verdad como la de Manzano...
-Un momento, por favor. ¿Quiere decir exactamente que lo que ha dicho Manzano es verdad, verdad, una parte de la verdad, o nada de verdad...?
(Al instante, Franco y Cordero intentan parar la intervención del periodista que arriba suscribe, bajo el argumento de que "no se admiten preguntas. No, no, no". Pero Verbruggen les interrumpe y da paso al interlocutor).
-Señor Verbruggen, ésta es una matización importante...
-No sé si lo que ha dicho Manzano es verdad, espero que no. Pero es la realidad. La realidad es diferente a la verdad, pero sí es una realidad que él ha hablado y ha hecho estas declaraciones en un medio. A eso tenemos que enfrentarnos. La Federación Española de Ciclismo ha abierto un proceso sobre este asunto. No voy a opinar sobre él, porque es un tema bajo ley. No hay opinión. Estoy esperando las conclusiones. Pero sí digo que en el momento en que se empieza a pagar a personas por contar este tipo de cosas, siempre puede haber corredores que salgan a hablar, y de hecho, los hay. ¿Le queda claro...?
(A partir de aquí, el discurso de Verbruggen, que no cesa de mirar fijamente al interlocutor, se hace poco menos que imparable: en defensa del actual estatus, por supuesto).
-...???
-Hay una investigación, y después habrá que aplicar los reglamentos, como ya se ha hecho en otros casos. No olvides nunca que nadie controla a ningún deportista como nosotros los controlamos. En ciclismo hacemos controles de sangre, como en otros deportes de resistencia, pero no tenemos más positivos que éstos últimos. No tenemos más positivos que el atletismo, por ejemplo. Nuestro porcentaje de casos positivos en la última temporada ha sido del 15%. Esta cifra se rebaja al 05% en los 700 controles inopinados que nos hizo la AMA, la Agencia Mundial Antidopaje. Lo que ocurre es que, como nos pasó en el Tour de 1998, nuestros casos positivos tienen el 25% más de publicidad que otras cosas de otros deportes. Yo no puedo impedir que se escriba de dopaje: ésa es una realidad y tenemos que vivir con ella. Hay casos que se nos escapan.
- ...??? (Puede traducirse como amago de pregunta, pero Verbruggen continúa su monólogo tenso, una escapada incontenible hacia la meta de las 17:30 horas: Barajas. El chófer aguarda a las puertas de Madrid. El presidente de la UCI ha sido el Demolition Man de la rueda de prensa. Casi todo el resto, rebeldes más o menos pacifistas y sin mucha causa).
-...Supongo que aquí, entre todos nosotros, más de uno habrá tenido una multa por exceso de velocidad. Eso no quiere decir que sólo haya excedido la velocidad esa vez. Igual lo hemos hecho diez veces y sólo nos han pillado una (el belga sigue mirando fijamente al único que le ha preguntado antes de desatar este discurso), pero así son las cosas (...)
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(...) Sabemos mucho del pelotón ciclista, de ciertos corredores y de ciertos equipos, y reaccionamos ante ellos. Fue lo que ocurrió con Rumsas. Teníamos sospechas sobre él, pero tardamos seis meses en hacerle un control positivo. Al final, lo cazamos. Así funcionamos aquí. Hay trampas, claro, como en otros deportes. Sabemos quiénes son los dudosos y los buscamos, pero la mayor parte del pelotón está limpia y esto no se escribe. Además, me felicito por ser presidente del ciclismo, porque los aficionados, la gente, siguen siendo leales y siguen estando ahí. Vean Flandes, vean el Norte. Miren las cifras de audiencia de la París-Roubaix: el doble que el tenis. Eso me reconforta. Esta es también una realidad del ciclismo, y una que lo hace grande.
(Aquí termina la arenga de Verbruggen. Sin perder un momento, el presidente de la UCI, Demolition Man, se levanta, cambia palabras con un periodista amigo, y se dirige en busca del chófer y de la tranquilidad de la N-II, la carretera de Barajas. Los periodistas van levantándose. Alguno reniega: "Para esto, mejor que hubieran colgado un comunicado en Internet. Esto es perder el tiempo". Por allí andan viejas glorias: Francesco Moser, Joop Zoetemelk. Y en pequeños conciliábulos, con la cruz y el Giro a cuestas, se puede encontrar a Vicente Belda).