Yo digo Pedro Pablo San Martín

La terapia del hotel

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Ha tenido que ver el Madrid las orejas al lobo para tomar medidas de excepción. Ahora incluso se concentra en las vísperas, como mandan los cánones. Reunirse un día antes en un hotel para hacer piña no asegura el resultado, pero permite al futbolista llegar al césped obsesionado con el balón y no con asuntos periféricos. Y aún resulta más necesaria la terapia en esta plantilla superstar, en la que alguno tiene la cabeza en escándalos de faldas, otros en lo que se gastan y casi todos en dónde van a grabar su próximo anuncio.

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El Madrid no jugó mejor ante el Atlético por la escapada a La Manga. Pero los jugadores, técnicos y jefes coinciden en que allí descargaron presión, se hablaron claro y llegaron al Calderón unidos como una familia. Y uno se pregunta por qué esperaron a caer tan bajo en la Copa, en la Champions y hasta en la Liga para mirarse a los ojos, para liquidar tiranteces y luchar como un solo hombre.

Del Bosque ‘tragó’ con eliminar las concentraciones por la presión de los jugadores. Queiroz ha seguido el mismo camino. Gran error. Igual que el tenista necesita silencio para conectar la bola, el futbolista requiere estabilidad mental para explotar su fuerza y talento. Y eso no se consigue juntándose como unos amiguetes, apenas seis horas antes de jugar en el Bernabéu.

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