Ésta es una semifinal buena para el fútbol
Javier Irureta repasa con AS el periplo del Deportivo en la presente edición de la Liga de Campeones. Mañana afrontará "el partido de mayor relevancia que he dirigido en Europa", aunque añade en la entrevista que confía en "volver a decirte esto mismo dentro de tres semanas". Es optimista, moderadamente optimista.

Al principio de la temporada, influido quizás por los malos precedentes en las eliminatorias a doble partido, usted se mostraba escéptico sobre si el cambio de formato beneficiaría al Deportivo por aquello de tener menos encuentros.
Pensábamos que nos costaría más porque tiene más eliminatorias a doble partido, pero hemos madurado en este aspecto y se ha demostrado que ya sabemos encararlas.
También afrontaban por primera vez una ronda previa, ¿cómo recuerda esa experiencia?
No fue fácil porque te juegas mucho en una fase muy temprana de la temporada. La clave de nuestra clasificación fue que obtuvimos un gran resultado en Trondheim, sobre todo, teniendo en cuenta la escasa preparación que acumulábamos.
Posteriormente, en la fase de la liguilla, su equipo exhibió su fiabilidad habitual.
Nos mostramos muy seguros en casa y bastante sólidos fuera, a excepción del partido de Mónaco.
El sorteo de octavos no fue muy favorable para ustedes, porque les deparó un enfrentamiento con el subcampeón de Europa.
Sí, pero contrariamente a lo que defendían muchos, soy de los que piensan que el bombo de los primeros y de los segundos presentaban un potencial similar.
Sin embargo, vengaron la derrota de la temporada anterior e incluyeron Delle Alpi en su galería de conquistas continentales.
Obtuvimos un buen resultado en Riazor porque ellos no marcaron y luego certificamos el pase en Turín.
Milán merece un análisis pormenorizado. Después del finalista, el vigente campeón. ¡Mala suerte!
La gesta de Milán fue memorable. Nos ha reforzado mucho porque supimos sobreponernos a una dura derrota. Creo que fue un acierto no cambiar el sistema, porque en los momentos trascendentes no puedes desorientar a tu gente. Tuvimos paciencia y el partido vino de cara.
¿Le fue difícil convencer al vestuario de que las opciones de remontar la eliminatoria eran reales?
Todos éramos conscientes de la dificultad, pero ése era nuestro punto fuerte: saber que no iba a ser fácil. En las horas previas les puse el vídeo del Milán-Módena y les demostré que ellos también fallaban. Les mandé señales invitándoles a creer en la debilidad del Milán.
¿En qué momento del partido se convenció de la clasificación?
En el descanso, cuando mis jugadores se retiraron todos corriendo al vestuario. Ahí pensé: "Jabo, esta eliminatoria la vamos a pasar". Nunca habían hecho eso.
¿Qué les dijo en el descanso con el pase en el bolsillo y 45 minutos por delante?
Les pedí que mantuvieran la actitud y no perdieran el orden, porque cuando juegas a la desesperada, un equipo bien colocado te mata.
¿Qué ha sido lo mejor de esta Liga de Campeones hasta ahora?
Lo mejor es que los cuatro equipos que estamos en semifinales no éramos favoritos, lo que demuestra que se están igualando los niveles. Son cuatro países diferentes, tres del sur, y eso no es casualidad.
¿Y lo peor?
La presión a la que estás sometido en la previa y, por supuesto, el partido de Mónaco, aunque para sobreponernos nos vino muy bien colocarnos líderes el siguiente domingo tras ganar a la Real Sociedad.
Les espera el Oporto de Mourinho. ¿Qué le inquieta del rival?
Mourinho tiene experiencia y está capacitado. Da mucha información a sus jugadores sobre el rival. Que haya ganado todo no es casualidad. Es un equipo fuerte mentalmente, que no decae. Me inquieta bastante que se ha acostumbrado a ganar. Cuando entras en esa dinámica, es difícil que te saquen de ella.
¿Algún nombre propio?
Varios. Deco es el desequilibrio, McCarthy, el gol y Costinha, el despliegue físico. No tiene galácticos, pero es un equipo con mayúsculas.
Españoles y portugueses. Un cartel atractivo, ¿no lo cree usted?
Esta semifinal es buena para el fútbol y los espectadores. Ellos tienen la pausa y ese fútbol desenfadado de los brasileños. Tienen menos rigor táctico y su juego no está sometido al dibujo. Nosotros también promovemos la iniciativa. Todo eso favorece el espectáculo.
Le propongo un ejercicio de espontaneidad. Yo le digo un nombre y usted me dice lo primero que se le pase por la cabeza.
Vamos a intentarlo. Déle.
Rosenborg.
Ufff, frío, dificultoso.
AEK.
Sin duda, osquedad y dureza.
Mónaco.
(Sonríe antes de responder). Príncipes y glamour... ¡ja, ja, ja!
PSV.
Fútbol total, abierto, Holanda.
Juventus.
Lippi, elegancia, Vecchia.
Milán.
Silvio Berlusconi, Italia, milagro.
Oporto.
Vino dulce...
Repetimos. Fútbol Club Oporto.
Equipo trabajado, equilibrio.
Para acabar uno que puede encontrarse en la final, Chelsea.
Abramovich, Ranieri, fuerza y gol.
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