Rebellin tuvo un punto más que Boogerd
Freire terminó 14º y se sitúa a un sólo punto del líder, el alemán Wesemann

El italiano Davide Rebellin, 32 años, recordó sus mejores tiempos de clasicómano cuando en 1997 se impuso en la Clásica de San Sebastián y el Campeonato de Zurich. Siete años después logró su tercera clásica de la Copa del Mundo al ganar la Amstel Gold Race, imponiéndose al mejor especialista de esta carrera, Michael Boogerd, que no ha bajado de la cuarta plaza desde 1998; ganador en 1999, el holandés sumó su tercer segundo puesto (2000, 03 y 04).
El corte decisivo se produjo a 20 km de meta, en Eyserbosweg, la 28ª de las 31 colinas que salpican esta clásica. Bettini, Van Petegem, Di Luca y Kessler pillaron el tren junto a Rebellin y Boogerd, que se distanciaron en el siguiente obstáculo, Fromberg (a 17 km de Valkenburg).
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Al corredor del Rabobank le perdieron las ganas de vencer ante su gente. En la ascensión definitiva a Cauberg atacó con todo a 400 metros de meta, Rebellin aguantó y en un sprint dramático logró superarle.
Óscar Freire logró clasificarse 14º, imponiéndose en el sprint de un grupo de once corredores entre los que se encontraba Steffen Wesemann, que acabó 20º. Justo para que el alemán siguiera conservando el liderato en la Copa del Mundo por sólo un punto sobre el español. En todo caso la general se ha puesto igualadísima. Entre el primero y el sexto sólo hay 22 puntos. Bettini y Van Petegem empiezan a amenazar.
