Primera | Atlético 1 - Real Madrid 2

Miedo de Manzano y portero cantarín

La leyenda de árbitros blancos se agrandan. Moreno Delgado regaló el triunfo de los blancos, junto con las cantadas lamentables de Aragoneses y el planteamiento ramplón de Manzano. Oportunidad de oro para tapar sus defectos, y la aventura de la UEFA se complica para los rojiblancos.

<b>AMBIENTAZO</b>. El derby tuvo el colorido de siempre, con una afi ción volcada con el anfi trión, aunque el Madrid contó con el apoyo de 1.500 seguidores.
Manolete
Redacción de AS
Actualizado a

Afición. Nuevo triunfo de los hinchas rojiblancos. El Calderón fue el auténtico Castigador. Salvo las miserias de inicio de los ultras con sus falsificaciones de entradas, ambiente de camaradería. Un palco lleno a rebosar con el ministro de ZP, Moratinos, de figura que se lleva todos los parabienes. Hasta la pancarta de las Gallinas del Frente Atlético levantaba las sonrisas de los Galácticos. Los miedos surgieron cuando se conoció que Manzano volvió a inventar lo del doble pivote y jugaba con Paunovic como único delantero. Su renovación de aleja por momentos.

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Resignación. Cerezo con el regalo de Aragoneses en el gol de Solari se lo tomaba con resignación. Manzano, ayudado por Simeone, intentaba recomponer la figura y en el minuto 30 reconocía su error y mandaba calentar a Nikolaidis. Por séptima vez en lo que va de temporada, los inventos del entrenador rojiblancos sobre dobles o triples pivotes se saldan con resultado negativo. El Atlético enseñaba sus miserias y en el descanso pocos apostaban por su futuro. Un fútbol rancio y deprimente.

Árbitro. No podía ser de otra manera. En un mal partido, el árbitro marcó las diferencias en el segundo tiempo. Al minuto, Nikolaidis sacaba un penalti y la roja para Pavón. El panorama era alentador. Paunovic empataba y el Niño, junto a la Cruz Roja, veía cerca la victoria. Jorge, Nano, Nikolaidis, fallaban tres goles cantados. Al final llegó la falta clara de Raúl a un torpe Aragoneses y el tanto en fuera de juego de Helguera que sentenciaba el encuentro. Una auténtica pena. La UEFA se alejaba por un planteamiento cobardica y otro éxito de los aficionados rojiblancos que dieron la cara y que son el único patrimonio exportable del club. Al final refriega en el campo, debido a la tensión y nuevo triunfo blanco en un Calderón, que este año no sabe lo que es ganar a los grandes ni casa ni fuera. Noche larga para un entrenador y un portero, que no enteran ante los grandes.

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